Haciéndola de jardinera

Ayer me puse a podar los arbolitos que tengo, una lima, un limón y otro que no es frutal (no sé cómo se llama). De paso se me atravesó la enredadera que ya se estaba trepando al muro de la casa vecina. Durante todo el proceso sudé y menté madres. Para sufrir un poco menos, puse música de los noventas a todo volumen; las canciones me transportaron a varias escenas de mi vida.

Mi patio me gusta mucho. Me da una lástima usarlo tan poco. Lo que pasa es que vivo en una zona especialmente húmeda y fría, lo cual no me permite estar en santa paz y relajarme. Necesito hacer algo para habitar mi patio trasero. Por lo pronto la podada le sentó muy bien, se ve más ligero. 

Me asombro de mis capacidades jardineras.

Junté tres bolsas grandes de ramas. No acabé de recoger, todavía quedarán unas dos bolsas más. Terminaré cuando regrese de cuidar a mi mamá, sirve que mi cuerpecito se descansa de tamaña proeza.

Estoy pensando en pintar el ladrillo del techo que se hace en el patio a partir de la terraza. Lo que pasa es que está manchado con los restos de una enredadera que en algún momento dejé que avanzara. También quiero poner flores. Otro pendiente es cambiar la lámpara del patio, es que es de los que usan esas cositas que no son focos y que gastan mucha luz. 

Ah qué caray con las labores de mantenimiento. Se me han ido juntando.

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