A propósito de mi ansiedad, Ad Astra
El día está nublado. No tengo internet en casa. Estoy pegada a la ventana con una rayita de señal celular. Me siento ansiosa, tanto pasando por mi cabeza y yo sin poder organizarlo. La razón reflexiva debe escoger una puntita de la madeja de mil hilos. Qué desesperante. Me parece que esta ansiedad mía ha sido desde siempre el motor de mi proceso creativo. Siento que algo tiene que ser dicho, que algo debe salir y mostrarse porque, de lo contrario, se me va a atorar y me voy a ahogar. Escribir es como descorrer la cortina. Hablar es abrir la ventana. No soy mucho de abrir ventanas (cosa de la misma ansiedad). En el tiempo en que salió la película Ad Astra, yo estaba cursando una etapa severa de ansiedad y depresión. Me obligué a ir al cine porque ya no podía con mi cara de palo. Nada me hacía sonreír y todos los días eran como subir cuesta arriba sin ningún sentido. Ver la película fue lo peor que pude haber hecho, salí peor de como entré. No recuerdo haber entendido del todo la películ...





