Misma taza, diferentes circunstancias
Una de las primeras cosas que hice cuando llegué a Suecia a iniciar una nueva vida, fue comprarme un taza para mi café. No era que no tuviera en qué beber mi café, porque opciones tenía, sino porque las tazas y el café son cosas que me gustan y me dan un sentido de pertenencia, hogar, estabilidad, resguardo. Esta mañana he sacado esa taza para mi café matinal. Ahora vivo en la Ciudad de México, en unas circunstancias que nunca me imaginé. Tiene bastante tiempo que me estresa la planeaciones del futuro. Además, desde que comencé mis estudios de licenciatura en filosofía, una pregunta y una declaración se descubrieron ante mí como revelación trascendental y siguen aguijoneándome: (1) ¿Qué quieres? (2) No hay garantías. ¿Por qué me estresa la planeación? Porque ni las visiones de vida, ni las metas a largo plazo, y ni siquiera la planeación del día en el que se vive, me han resultado no me acuerdo desde hace cuánto. Me queda muy claro que el control es una ilusión, al menos para mí. Mis s...


