No se trata de fe, es más bien un sueño ciego
La realidad del mundo, de mi vida me golpea una y otra vez. Revés tras revés me pregunto por el sentido que tiene todo esto, estar aquí. Esto es una broma, me digo con una mueca que mitad es risa tragada y mitad es dolor. Está vida es una broma. Nada bueno sale de esto. Todo es perder, esforzarse, tener la ilusión y luego perder. El maldito juego de Sísifo. Camino por las avenidas de una colonia a la que no pensaba volver. ¿Esto es todo? ¿Todo lo que he andado para acabar de nuevo aquí? Esto es una broma. Acepto a regañadientes el destino. Y, entonces, vuelve la pulsión por la búsqueda. Vuelve a emerger el tierno retoño de la posibilidad de que haya más. No sé qué más, voy a ciegas. Quizá mañana vuelva a caer, es lo más seguro. Mientras dura esta sensación de que hay algo más que aún no veo, disfruto, si se quiere ver así, la esperanza de otro lugar.







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