Un 15 de septiembre
Resultó que la cita para la revisión del ojo operado de Abril, mi perrita Zuchón, cayó justo en el día en el que se celebra el grito de la independencia de México. Había quedado de llegar más tarde de lo usual a casa de mi mamá. El plan es ir a comer-cenar todos juntos. Entre la cita y la hora planeada de llegada a las lejanas tierras del pueblo en donde vive mi madre, me daba para dos horas y media de esparcimiento. Fui a Coyoacán, sólo que las calles de acceso al centro están cerradas. Es que hoy es la noche mexicana. Da. Al vuelo me decidí por sentarme a leer en el café Ruta de la Seda que está sobre Miguel Ángel de Quevedo. Habían coches parados sobre la calle. Tuve la suficiente paciencia de esperar e irme echando en reversa, conforme se iban yendo los coches, hasta que quedé justo frente a la entrada del café. Listo, así no me daría nervio dejar mi coche. Pedí una tostada con ricotta e higos y un lassi. Leí un poco y escribí también un poco. Luego, de vuelta al volante...




