¿Cuándo fue la última vez que me corté el cabello?
Regresé de pasear a Abril. La campana que anuncia la llegada del camión de la basura suena a lo lejos; se viene acercando. Tengo calor. Me lavo los dientes y me asomo al espejo. Mi cabello es un desastre. Debería ir a la estética. Mi vida ya no tiene nada de glamorosa (como si alguna vez lo hubiera tenido). Quiero decir que no me pongo aretes, no me seco el cabello, no me enchino las pestañas y mi ropa es lo más cómoda para estar en casa de mi madre cuidándola. Nadie en esta colonia me conoce. Aquí no tengo amigos. Tres años sin menstruar y mi cuerpo aún no logra encontrar estabilidad; me lo dice mi boca, mis ojos, los bochornos, los dolores en el cuerpo. Cuando estudiaba ingeniería, con todo y lo que tuve que escuchar de profesores sobre las mujeres, ni de cerca comprendía lo difícil, el reto que supone ser mujer (física y socialmente). Y en este estado menopáusico, cuidar de mi madre con demencia le agrega dificultad, por decirlo de alguna forma. Nada hay de glamoroso en hacerla de c...



