La demencia de mi madre y la razón
Dos años y medio viviendo la experiencia del deterioro de mi madre aún no son suficientes para nombrar suficientemente lo que acontece en mi interior. Creo que hay acontecimientos que no pueden ser nombrados de una sola vez y que invitan a un largo pensar. Tomemos este ejercicio como unas notas, un balbuceo (así decía mi profesor de la universidad cuando recién uno está visitando una nueva idea). Cotidianidad incómoda Mi cotidianidad no es ya la que solía vivir. El estado de excepción ya es demasiado largo para considerarlo un evento. Estoy inmersa en un cotidiano exigente de pérdida con el que me había estado identificando fuertemente (pues mi madre se me ha presentado como mi espejo). El cuidado de una persona que está partiendo en cámara lenta no tiene la dignidad del sufrimiento heroico. El estado de excepción se está convirtiendo (o ya se ha convertido) en cotidianidad. Sin embargo, no dejo de cuestionar esta experiencia; se están poniendo en juego las ideas de conscien...

