Una palabra, muchas miradas
Cuando solo tenía la formación de ingeniera, pensaba que un término se refería invariablemente siempre a lo mismo, que tan pronto como uno comprendía el significado de una palabra, ya uno la podía usar como ladrillo para ir construyendo ideas. Luego me metí a estudiar filosofía y aprendí que no. Depende de a quién estás leyendo el significado de una palabra se modifica y a veces el cambio es importante. Así que, por ejemplo, la palabra “hombre” en un texto filosófico no señala siempre a una persona del sexo masculino ni al género humano. A veces, detrás de el uso de una palabra está una crítica, una idea política, una conformación de valores. Hay otras palabras más complicadas como Ego. A veces el pensador tiene en mente el alma, a veces la identidad, otras la individualidad centrada en sí misma, otras el yo como señalamiento a un individuo. Y pues así entramos en el mundo expansivo de las ideas. El alma aparece como una palabra que hace ruido junto con ánima, espíritu, psique. La psiq...






