Objeto del terror
Me he decidido a mirar de frente a esta cosa que tantos años me ha causado miedo. Mi madre, siguiendo la costumbre de mi abuelita, se hizo de varios muñecos de porcelana, unos más lindos que otros, otros definitivamente horribles y uno terrorífico. Mi abuelita conseguía sus muñecos, al igual que los de mi madre, con una señora japonesa muy viejita que olía mal, era bajita y tenía sobrepeso. Esa señora vivía de camino al mercado, del otro lado de la Calzada de Tlalpan, hacia Ciudad Jardín. Varias veces acompañé a mi abuelita tanto al mercado, como a la casa de la señora japonesa. La casa se veía chiquita (debió haber sido muy chiquita por cuanto a mi temprana edad la veía así), estaba oscura y llena de cajas. En esas cajas estaban los muñecos envueltos en papel arrugado. Mi mamá y mi abuelita compraron el mismo par de viejitos, fueron los muñecos más grandes que tuvieron. Hay algo tierno en ellos, algo que me causa confianza. De ahí en fuera, los demás eran distintos. Mi abuelita t...









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