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El camino de Mac y Meg

Todos los días salen a pasear Mac y Meg, han ido descubriendo los cambios de su camino. Para Mac todo es una aventura, se agita y huele aquí y allá con las orejas hacia atrás indicando su felicidad.

Meg casi no quiere caminar estos días, le molesta mojarse las patas y si está lloviendo hasta hay que jalarla, pero luego se resigna y empieza a curiosear.

Luego me tienen abierta de brazos porque uno jala para un lado y la otra para el otro. Las hojas se pegan en las patas de Meg, en verano eran las bolitas con espinas de los arbustos que ya están pelones.

El camino de Mac y Meg es un camino que me comparten porque seguramente sin ellos no lo andaría.

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