Objeto del terror
Me he decidido a mirar de frente a esta cosa que tantos años me ha causado miedo.
Mi madre, siguiendo la costumbre de mi abuelita, se hizo de varios muñecos de porcelana, unos más lindos que otros, otros definitivamente horribles y uno terrorífico.
Mi abuelita conseguía sus muñecos, al igual que los de mi madre, con una señora japonesa muy viejita que olía mal, era bajita y tenía sobrepeso. Esa señora vivía de camino al mercado, del otro lado de la Calzada de Tlalpan, hacia Ciudad Jardín. Varias veces acompañé a mi abuelita tanto al mercado, como a la casa de la señora japonesa. La casa se veía chiquita (debió haber sido muy chiquita por cuanto a mi temprana edad la veía así), estaba oscura y llena de cajas. En esas cajas estaban los muñecos envueltos en papel arrugado.
Mi mamá y mi abuelita compraron el mismo par de viejitos, fueron los muñecos más grandes que tuvieron. Hay algo tierno en ellos, algo que me causa confianza. De ahí en fuera, los demás eran distintos. Mi abuelita tenía uno que era un mensajero, llevaba bajo el brazo una caja con una paloma. Mi abuelito me contaba historias a partir de las figuras de porcelana. Yo me quedé especialmente enganchada a la caja con la paloma dentro (será por las cartas que llevaba la paloma a distancias que no podía imaginar).Mi mamá casi no pedía que la ayudáramos con las labores del hogar, excepto en vacaciones y de vez en vez a sacudir y subir hasta el último piso en el que vivíamos, la despensa. Sacudí varias veces en mueble de madera modular, me gustaba cambiar su disposición y configuración. En ese mueble estaba la televisión, el estéreo, los discos de acetato, las botella de licor de mi papá (junto con una bota que se rellenaba de vino) y la colección de muñecos de porcelana de mi mamá. Una noche soñé que al estar sacudiendo el mueble, una muñeca se volteaba hacia mí y me sonreía. Esta muñeca cargaba una caja de uvas. Desde esa noche, ya no pude ver directamente a esa figura. Cuando sacudía, la tomaba mirando su contorno, la levantaba, pasaba el trapo y a otra cosa mariposa. Nunca más la volví a ver directamente.
Con las sacudidas, algunos muñecos se rompieron. Mi mamá se enojaba durísimo, gritaba de dolor como si se fuera una tragedia. De entre todos los muñecos que perdió, la figura con las uvas ha sobrevivido sin un rasguño. Aún está en la casa de mi mamá. Esta vez en un tercio del mueble modular que puso mi papá subiendo las escaleras. Así que cada que subo, la muñeca me queda de frente. Aunque ya no me causa el estrés de antes, sigo evitándola. ¿Cuántos años este miedo me ha tenido "presa"? ¿40?
Pues bien, hoy he decidido dedicarle mi atención. Le he tomado foto. La estoy viendo con detenimiento. Veo que no es una caja en la que trae las uvas sino una canasta. Tiene un perrito blanco con manchas negras a sus pies, un poco como yo ahorita tengo a Abril. La cara me parece un poco grande para el cuerpo. La figura me habla de la época de vendimia, que es por estas fechas, de echo (qué curioso). Una mujer sencilla joven una vida sencilla entre viñedos.
De pronto me veo en la figura. Le tengo aprecio a los viñedos. Los que he visitado están en lugares de ensueño. Me saltan cuestionamientos que esta vez no voy a escribir aquí.

.jpg)

Comentarios