Lo mío, eso que no he perdido

Como resultado de un ataque de victimismo, desesperación y confusión, traté de identificar qué es realmente mío, en el sentido de que lo hubiera hecho por mí misma, para mí misma, sin expectativas, sin influencias… mío, pues. Resultó que este blog es lo más mío, lo más yo que tengo. 

Todo lo que he escrito aquí es porque quiero. Luego de jugar con varios diseños durante años, encontré uno que en realidad me gusta mucho porque tiene una foto que yo tomé de varias de las cosas que me gustan mucho. Para este blog no me he planteado metas de publicación, no espero la aprobación de nadie que yo conozca. He estado con él por 18 años y me gusta mucho.

Tuve una época larga en la que escribí muy poco porque dentro mío no tenía nada que dar que no fuera una confusión y un sufrimiento imposibles de traducir en una secuencia de palabras. Curiosamente, en esa época mis diarios están llenos de colores y dibujos. Ahora mismo no los tengo conmigo para sacarles foto. Estaría bien hacer un registro gráfico de cómo ha cambiado mi expresión.

La diferencia primordial entre mis diarios y mi blog no es tanto el que unos sean escritos a mano y el otro con una computadora, ni siquiera la cantidad de cosas personales que llego a escribir, sino que aquí, cada escrito lo libero. No sé quién lo leerá y aún así tengo en mente que habrá alguien del otro lado.

Mis circunstancias han cambiado mucho desde mi primer post. Los lugares que recorro a pie, las edificaciones, la vegetación, el clima, los lugares en los que me siento a escribir, todo eso ha cambiado. Seguramente yo debo de ser diferente, aunque no lo siento tanto. Puedo ver cómo han cambiado mis ambiciones, cómo mi perspectiva por la vida ha sufrido modificaciones, sin embargo me siento la misma, creo que ese sentimiento es una ilusión.

Desde 2022 mi gustos musicales fueron cambiando. Ahora mis playlists son muy distintas. Mis lecturas también han cambiado: de literatura clásica pasé a literatura comercial, luego me dio por los libros de espiritualidad, la filosofía, el arte. Seguro que soy otra, ¿no?

Inicié este blog casada. Ya llevo muchos años sola. Mac y Meg ya no están conmigo, ahora está Abril.

En 2008 tenía padre, madre, hermano, hermana, esposo, dos perros, suegros, 3 cuñados, amigos que dejaba atrás. Ahora tengo madre, hermana, un cuñado, un perro, amigos que reencontré y muchos más que perdí. Seguro que he cambiado.

Mi cuerpo es otro, mi piel, mi cabello, mi energía. Cuando comencé este blog yo corría.

A los 38 años tenía una licenciatura, un diplomado y cursos mayormente técnicos. A los 56 años tengo dos licenciaturas, una maestría, dos diplomados y un montón de cursos de variedad de temas.

Experiencias de ganar y de perder me atraviesan. ¿A quién es que atraviesan?

Me sigo llamando Flor.

Lo más difícil es perder lo que creí que estaría para siempre conmigo. ¿Qué realmente puede quedarse para siempre con uno?

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