Música en la narrativa
Para mí la música es un medio de inspiración, de conexión con mi más profundo interior y de sanación. La novela que llevo años escribiendo está anclada en canciones muy específicas que escucho tanto para ponerme en el mood de escritora, para conectar con mis distintos personajes, así como para recibir información sobre lo que escribiré (esto es muy distinto de estar en el mood).
En mi novela hago menciones de ciertas canciones que me parecen clave en la vida de mis personajes. Había creído que con menciónalas, el lector entraría en la situación de los personajes. Pero, resulta que he leído dos novelas que hacen lo mismo y me he dado cuenta que lo que sea que la escritora estaba sintiendo, y le parecía lo más, a mí no me generaba ningún sentimiento, aunque conociera las canciones en cuestión. Esto me permitió darme cuenta del gran fallo que estaba cometiendo; creía que en la universalidad de la música, todos conectábamos igual.
Creo que cada uno se relaciona de modo distinto con la música. Lo que para mí puede apelarme en lo más profundo, a otra persona puede resultarle muy chocante. Entonces, ¿cómo transmitir lo que siente el personaje, su experiencia?
Hay un máximo en los talleres de escritura creativa que he escuchado y no comprendía muy bien: "Mostrar, no decir". Me parece que eso aplica a la cuestión de la música. De nada sirve que ponga el titulo de la canción, ni siquiera alguna citación a la letra, es preciso ir hacia las emociones, llevar al lector a la emoción sin importar si conoce o no la canción. Ahora la cuestión es lograrlo. No he leído a alguien que lo haga, necesito investigar.
Una vez yo estaba con la depresión a tope, a punto de no encontrarle sentido a la vida y estar pensando sólo en el momento de mi muerte. Entonces sucedió que un cantante muy famoso mexicano murió, por lo cual me puse a escuchar sus canciones. El resultado fue que encontré una especie de confort. Ante la agradable consecuencia, compartí lo que me había sucedido; pues resulta que me invalidaron mi experiencia con un breve "No lo creo". Con una breve frase, puse en duda lo que de verdad había experimentado y dejé de seguir escuchando la música un tanto avergonzada de haber encontrado en ella consuelo. Sin entrar en juicios sobre lo mi reacción a la invalidación de otra persona sobre mi íntima experiencia, lo que quiero señalar es justamente que la forma en como cierta música estimula a una persona puede ser completamente distinta a otra.


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