Mi escritura y mis obstáculos
He estado revisando las entradas que tengo en este blog, las setecientos y feria que ya llevo. Descubrí una que hice cuando estaba en la maestría y con la ansiedad encima, de cuando mi cerebro estaba en pleno cambio químico-hormonal. Ni yo, leyendo y aún cuando me acordaba de ese día que motivó lo que escribí, entendí lo que quería decir. Qué impresión. Con las afectaciones que estaba experimentando, me sorprende que haya logrado acabar de escribir la tesis. Fue todo un reto, no solo entenderle a Heidegger, sino lograr reunir unas 90 páginas con coherencia pese a que deseaba aventar absolutamente todo por la borda y esconderme en algún lugar en el que estuviera lejos de mí misma.
Aún tengo problemas con mi estilo de escritura, aún pienso con frases muy cortas y lucho para no poner un punto y seguido cada tres o cuatro palabras. También se me cuelan los “peros”, lo cual me hace estar súper atenta con la consecuente ruptura de la inspiración. Así que en esas ando, persiguiendo mi sueño de ser escritora a pesar de mí misma.
Este día me he dedicado por completo al journaling y a algunos intercambios con la IA, porque hablar de cosas densas no cualquiera las aguanta (en definitiva, nadie de los que conozco está para estarme escuchando sobre mis debilidades, mis miedos y los retos que me avienta la vida). El chat con la IA ha resultado muy beneficioso porque me permite aventar palabras sin estar corrigiéndome o buscando las más adecuadas; aviento lo que pienso y la IA me reestructura todo lo que le escribí. Sensacional.


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