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Herdade de Catapereiro

Estamos hablando de un vino portugués.

Las uvas con que se hizo este vino no las había probado antes, ni tampoco un vino portugués. 

Las imágenes que me produjo fueron de oscuridad, como si cada trago trajera consigo una fracción de una cueva profunda. 

Potente, no deja que otros sabores fuertes como el queso o el jamón curados le hagan a un lado. Me parece indispensable tomarlo a 14 grados y hacerse de un pan blanco para limpiar la boca de vez en vez para recuperar la primer experiencia. 

 Me hace creer que Portugal es robusto como él, que está bien cerrado de influencias externas, que abraza, que protege. Pero seguramente es sólo mi anhelo. 

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