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Después de 10K

Me gusta correr por varias razones: sólo necesitas unos tenis, puedes hacerlo en casi cualquier lugar, te permite estar contigo (conectar con tu cuerpo), puedes hacerlo sin compañía, ayuda a mantenerte en balance, piensas, te da satisfacción.

Creo que no había pensado antes en lo que sucede después de correr salvo ese sentir de satisfacción. En mi caso, el hambre cesa por casi dos horas, disminuye mi ansiedad, regula mi ritmo cardíaco, me prepara para lo que sigue (lo que queda del día, un viaje, el flujo de la escritura, una reunión...). 

También me hace sentir las piernas, los pies, el cuello. Necesito sentarme y calmarme, puedo sentarme sin sentir que no estoy haciendo nada. Me sorprendo de toda la distancia que he podido recorrer.  Los dedos de los pies sufren un poco más. Cada parte de mi cuerpo que se lastima al correr, me permite mejorar la postura conscientemente, reconsidero la ropa y los tenis que uso.

Después de correr más allá de los 10K paran finalmente todas esas ideas apocalípticas y por algunas horas puedo estar en paz. 

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