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Las canciones y la vida (2)

Siguiendo con el tema de las canciones, resulta que hay algunas canciones que nada más por los intérpretes no las hubiera escuchado nunca.

De todas esas que he escuchado por accidente hay dos que se quedaron conmigo por ser muy especiales:

2. Las canciones que tocaron mi espíritu

a) Angel; artista: Jon Secada; album: Pavarotti & Friends For War Child
YouTube: Angel (En vivo, concierto Pavarotti and Friends)

Esta canción la escuché justo en el momento que estaba confrontando mi realidad, cuando me estaba permitiendo sentirla en toda su extensión. Ahora, cada vez que la escucho, recuerdo que siempre es mejor sentir, aunque duela. Quizá algún día escriba de la profundidad que toqué y de porqué la considero una canción espiritual. Así, por encima, sólo parece una canción más de amor y el Ángel parece ser sólo una persona. Es mucho más. Es espiritual porque anuncia la primavera.

b) Aquí estoy yo; artista: Luis Fonsi, Aleks Syntek, Noel Schajris, David Bisbal; album:
YouTube: Aquí Estoy yo (video oficial)

Esta no fue una canción de sólo una vez, la escuché después de una meditación en la playa y la escuché después de que un desconocido que quería dinero me pintó en una hoja una flor (sin que le dijera mi nombre y luego me "regaló" sobre ella una estrella azul —la historia: Flor solitaria o sobre las estrellas). No le pongo mucha atención a la canción, sólo escucho muy claro "que una estrella a azul llegue hasta ti y te enamore su luz", creo que todos, cuando nos aceptamos recibimos una estrella azul y su luz, que es la nuestra propia, nos enamora.

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¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

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Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

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