Sobre experiencias del reino sutil


Hace tiempo que no vengo a escribir por acá. He estado dedicando mucho tiempo a mí misma, la menopausia no está siendo nada fácil para mí. Quizá en otra ocasión escriba sobre ello, pero ahora tengo otro pendiente que casi creo que seguirá así cuando publique este post, de cualquier modo tengo que seguir intentándolo.

El tema del que quiero hablar comenzó hace ya casi 30 años, cuando tuve una experiencia singular que desde entonces no he podido describir del todo. En su tiempo supuse que era una especie de aliciente a lo que podía venir, una guía muy hermosa. Luego se me figuró que bien podía ser una vida pasada que recordaba. Ojalá mi mente hubiera podido descansar con esa idea, la de la reencarnación (no sé por qué me cuesta tanto usar la palabra). Sucedió que la casualidad me trajo de nuevo una serie de televisión que ví en los ochentas, ahí había una imagen similar a la que había "visto", así que supuse inmediatamente que esa era la explicación, que me había enamorado tanto de esas imágenes que mi mente las usó para crear una historia reconfortante. La explicación me trajo desencanto: talé el bosque de mi imaginación en donde había lugar para el misterio.

Al desencanto le llamé madurez. Me dije que ya era tiempo de dejar a un lado esas tonterías. Me dediqué a pensar "con seriedad". Lo que se me figuraba que era una época de luz, en realidad me trajo oscuridad. Cuando caí en ansiedad y depresión, y perdí el sentido de mi vida, el sueño, la visión, volvió. Supe que tenía que escribir sobre ello, tenía que publicarlo antes de morir.

Sucedió que la pandemia abrió oportunidades de estudiar y participar en actividades en línea. Me invitaron a un taller de escritura para mujeres. Como parte de los autografemas que escribí ahí, intenté llevar mi experiencia al papel. No me gustó el resultado, pero al menos lo que ví ya estaba afuera, mi memoria no quedaría muerta.

Y ahora, siete meses después, vuelve a mí la inquietud. No sé si es porque no escribí algo de importancia, alguna clave o porque aún no ha terminado de rescatarme esa vivencia-videncia-sueño. No sé qué estoy dejando de lado… Quizá me falte creer en lo que experimenté.

Aquí pongo un resumen de lo que vi. De entrada sé que no es suficiente.

Un día estaba triste y tuve una visión. Vi delante de mí, como una película, una tarde cerca del mar. Serían las 4pm (o las 16:00 si acaso los números tienen algún juego aquí) y hacía viento, la temperatura era muy agradable y me encontraba descalza. Los pies que veía lucían diferentes pero sabía que era yo. Llevaba un vestido blanco holgado y largo. Se oían las olas del mar rompiendo en un risco. En el cielo, una gaviota planeaba cerca de mí. Me sentía muy bien, tranquila y segura. "Es mi gaviota" afirmé como si esto tuviera gran importancia. Miraba hacia el horizonte mientras caía la tarde. Como a las 6pm (o 18:00) bajaba del risco en el que estaba rumbo a una cabaña en la que se distinguía una vela encendida. "Me están esperando". La cabaña olía a café. El piso era de madera oscura y lo sentía con las plantas de los pies. Toda la visión estaba cargada de fuertes estímulos sensoriales, como si fuera un recuerdo muy vívido. Un hombre de camisa a cuadros era quien me esperaba. Nunca le vi la cara ni me la vi a mí. Lo más notorio era lo bien que me sentía y era una manera de "ver" lo bien que me podía sentir.

La cabaña tenía dos pisos. En el de arriba, un cuarto estaba destinado para que yo escribiera. Estaba lleno de papeles con caligrafía en sepia. No leí ni una sola palabra.

Por alguna razón que no tengo en claro, la hora tiene una importancia. Así como la gaviota, la vela, el café, la madera, la camisa a cuadros y las hojas con letras en sepia. Pero con todo y la importancia que tengan, no sé si simbólica, lo más sobresaliente era el sentimiento de plenitud que estaba experimentando. Creo que fue por eso que se me quedó todo tan grabado. Esa plenitud tenía un componente de madurez que no había yo experimentado, por eso supuse al principio que era una guía, un signo de esperanza de que todo iba a ir bien.

Me pregunto si esa visión tiene algo que decirme hoy. Si esta visión sigue latiendo en mí, tiene que ser así. 

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