Abrirse es arriesgarse
…
Sea lo que quiera Dios que sea.
Mi delito es la torpeza de ignorar
que hay quien no tiene corazón.
Y va quemando, va quemándome y me quema.
Alejandro Sanz
Sea lo que quiera Dios que sea.
Mi delito es la torpeza de ignorar
que hay quien no tiene corazón.
Y va quemando, va quemándome y me quema.
Alejandro Sanz
Y alguien me dijo: "Pero, ¿con quién te juntas?"
Y yo, como si fuera chiste choteado: "Qué, ¿hay de otros?"
Hablemos en sentido figurado. Uno no anda por la vida escogiendo quemarse. Simplemente pasa. No importa la edad, la intensión, las expectativas, el género. Tan pronto uno se abre, corre el severo riesgo de quemarse, ya sea de poquito en poquito con aquellos que les gusta aplicar la táctica de sobar y golpear o de un jalón con quienes aplican el egoísmo y la tiranía.
Pero entonces qué hacer, ¿cerrarse y vivir aislado (si a eso se le llama vivir)? ¿Seguir poniendo la mano ya siscado con la ingenua esperanza de que esta vez no duela?
Luego dicen que uno atrae a gente de acuerdo a su nivel vibratorio. Ok, supongamos que sí, pero eso no quita que a uno se le pase a partir el corazón por más elevado que se sea.
Yo ya estoy resignada. Como cuando de colegiala me pasaban a exponer frente a todo el grupo y yo muerta de miedo decía "pues que sea lo que quiera que sea".



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