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La experiencia

En teoría, toda la vida es una experiencia compuesta de muchísimas experiencias. En teoría. Lo que sucede en realidad es que es ineficiente (sistemáticamente hablando) estar todo el tiempo inmerso y consciente del devenir. No se puede, pues, dada nuestra condición de ser reflexivos.

Uno escoge de manera irreflexiva ciertos momentos por su novedad, intensidad, estímulos, afectividad emocional, afinidad con la historia o por haber estado en ese justo momento completamente inmerso y consciente. Esos momentos son las experiencias de las que tenemos nuestra historia y de las que nos apoyamos para darle sentido a la existencia pasada y presente, así como para formular nuestras metas. 

Entonces, sucede que estás en un día de 30 grados centígrados, cerca del mar, en un lugar desconocido, callado, muy ad hoc para estar contigo. Caminas, te cansas, sudas y luego hacia el frente se levanta la promesa de un lugar de descanso. Llegas, pides un rosé y te sientas entre cojines a mirar el mar y a pensar un poco en "lo incondicional" de Jaspers. Y ahí está, un momento precioso e irrepetible, una flor abriéndose para ti y ya en camino de marchitarse. Esa es la experiencia que nutrirá sueños, anhelos y nostalgias. 

En la experiencia estás contigo. Incondicional. Abierto. Entregado. Sin requerimientos. Sin preguntas. Estás. 

Eres tan diferente a todos esos que pasan frente a ti. Y quisieras tantas cosas para tus personas importantes (aunque no sepas si en realidad eso quieren ellas),  quisieras poder darles. ¿De dónde? ¿Qué tienes tú para dar? ¿Qué tienes tú que no seas solamente tú?

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