Lo que dice la gente: frases hechas
Cuando voy sola es más fácil no hablar con nadie, pero cuando salgo a pasear a Abril, la interacción parece inevitable. Abril tiene ojo de cereza y no falta el que me dice, sin conocerme de nada, que conoce a un veterinario, que qué tiene, que la vaya a operar. La cosa es más complicada cuando voy con mi mamá: qué bueno que todavía tiene a su mamacita, cuídela mucho, cuidar a un adulto es una bendición, por qué no contrata a alguien para que la cuide, ponga una cámara porque hoy en día está muy penado golpear a un adulto mayor, se ve que es muy resistente su mamá, ¿tiene pensión?, por qué no la lleva a que le den terapia física, etc. No me conocen y se sienten con la libertad de decir cuanto se les viene en gana. Y yo sin poder irme corriendo del lugar.
Lo peor que puedo hacer es contestarle algo al desconocido, es como abrirle la puerta para que se cuele hasta la cocina. Y además, hablan por hablar.
"Cuidar a un adulto es una bendición", "Regresarle a la madre un poquito de todo lo que dió", "Dios te abre las puertas", "Es una bendición contar con su madre", "Hay cuidadores que se mueren antes que el enfermo".
Y yo, la más falsa sonriendo cuando lo que quiero es decir algo como: "qué le importa", "déjeme en paz".
No sé qué tanto es mío y que tanto es aprendido de mi madre. Ella no tienen ni un solo amigo que venga a sentarse con ella un rato.



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