Ideas sueltas



Es la mañana del domingo. He pensado ya varias cosas, me he dicho a mí misma que debo escribir algunas de ellas. Sin embargo, la presencia de esas ideas es tan sutil que se me escapan. 

Creo que lo primero que pensé fue el largo trayecto que he andado en la vía hacia la auto aceptación. Ya he vivido la mayor parte de mi vida y sigo teniendo dificultades para aceptar las distintas facetas que me componen, como si debiera escoger una o dos y comprometerme con ellas, porque el que mucho abarca poco aprieta. Y entonces veo a personas más jóvenes, quizá con la mitad de mi edad, que tienen claro que la multiplicidad interior es parte del ser humano. Wow, me admiro de ellos y, en cierta forma, les envidio. 

Yo crecí con ellos ideal en mente de hacer lo que se debe hacer, perseguir lo correcto. Pensé que si lograba estar en esa especie de rectitud me libraría de todo mal. Y no, eso no sucedió. Así que me he sentido muy insegura porque nada de lo que haga me puede mantener a salvo. Creo que vivir expansivamente implica la aceptación del riesgo. 

Entonces otro raudal de ideas cruzó por mi cabeza. Pasé por los rituales, aproximaciones a la vida desplazadas por el sentido del éxito y el dominio; volvió la pregunta por la feminidad, no sé si estos tiempos están horadando más dentro de la pregunta o si la están disolviendo dejando un halo de desolación para las mujeres cisgénero. 

Tengo muchas más preguntas sobre la memoria, el tiempo, el sentido de la vida, el valor de la vida, la muerte, el alma, la consciencia. ¿De qué va el espíritu de este tiempo?

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