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El ojograma de la historia

La película documental de Marcelo Schuster fue presentada en el Museo de Arte Carrillo Gil en calidad de gratuita y con apertura para el debate de la visión de Alexander Kluge deconstruida por Schuster.

El diálogo filosófico entregó discusiones sobre la filosofía de Benjamin, Adorno, Marx y el exquisito Nietzsche entre un montón de referencias que pusieron en la mesa los asistentes: Derrida, Foucault. Una discusión propia para después de una película cargada de imágenes y frases que querían decir más de lo que mostraban.

De entre todo lo que se puede discutir de la película, me gustaría dejarles lo siguiente: se habla de un edificio construido por trabajadores de la FDA con acero sueco de la mejor calidad. El edificio no existe más, fue derrumbado, pero el acero fue comprado para construir otro edificio, los trabajadores de la FDA, se dice, siguen en ese nuevo edificio. No pude evitar cuestionarme por qué se relacionan los de la FDA con el acero sueco. Al final creo que es como la filosofía que alguien va construyendo con los mejores materiales que encuentra y en ello se vierte así mismo; como ladrillos de construcción esos conceptos de otros le sirven para edificar su propio universo; luego caerá la edificación y de los restos tomarán otros para nuevas edificaciones... los ladrillos se usarán para construir algo nuevo, algo paro lo que quizá el concepto no fue concebido y dirá otra cosa. Nada es nuevo, en realidad todo ha estado ahí antes, lo distinto es la manera en como se presenta. La historia está en cada edificación, en los ladrillos usados, en las construcciones a las que pertenecieron antes y también en su destrucción.

Pero en realidad no entendí mucho.

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