Ir al contenido principal

Este clima tan voluble

Estoy muy sentida. El clima de Estocolmo está jugando con mis sentimientos, en verdad ya no sé que esperar de él. No nos estamos entendiendo.

Estaba yo ya muy instalada en el calor, viendo que la ropa en mi closet ya no servía más para andar a gusto. Estaba presta a comprar un vestido y la necesidad de unas gafas oscuras volvía a mí. Necesitaré bronceador, me dije.

Guardé todas las cobijas pues era insostenible dormir así. ¡Pero qué cosaaaa! Si según había leído la temperatura máxima eran unos 20 grados celsius. De verdad que se sentían como 30.

Luego parece que el calor fue requerido en otro lugar y sin más, tomó sus chivas y se marchó. Ahora se sentían 10 grados con un viento tan grosero que se le congelaba a uno todito. Bueno, pensé, quizá con tanto viento mañana vuelva el calor. Nop. Recibimos al día siguiente con 5 grados pero el viento nos hizo el favor de ser más sutil. Hoy eran las 12:00 y el termómetro se negaba a marcar más allá de los 6 grados.

Aquí ni el viento ni la lluvia son un presagio de que volverá el calor que a tantos suecos movió.

Y yo que ya me veía comprando mi kit de picnic con copas, mantel, transportador de vino. Y también tenía detectada una tienda de quesos que tienen muy buen aspecto (Gamla Amsterdam). Y ya me hacía a la búsqueda de la parrilla portátil con la que se asan las salchichas. Y nada, no hay respeto.

En respuesta a mi entusiasmo, el clima ha decidido que todos se vuelvan a guardar, que ya no salgan las sandalias, que las chicas no se levanten las blusas o anden en mini shorts o minifaldas y mucho menos se le vuelva a ocurrir a nadie caminar descalzo por las calles.

Entradas populares de este blog

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

Aunque bien es de todos conocido que todo aquello dotado de vida e individualidad cuál célula autocontenida, dígase hombres, animales, plantas, organismos… mueren, y que sólo los hombres se enfrentan a su muerte con antelación como la más temida e ineludible de las profecías, pocos experimentan, como tal, la posibilidad.

No se necesita haber estado cerca de perder la vida para tener experiencia de tal posibilidad. Es más, ni siquiera este tipo de experiencias logran arrancar a todos del "pero todavía yo no" que funciona de tabla de salvación. 
Pero no sólo mueren los individuos. También mueren las relaciones, los placeres, los contextos, las ideas, los estados políticos y sociales… vaya, las situaciones sobre las que uno se experimenta como uno mismo. Somos en situación. Nos definimos por la situación en la que nos queremos encontrar, la situaciones en las que hemos estado y la situación en la que nos encontramos. Y todas ellas mueren. 
Nada permanece. Nada. 
La vida se nos…

El arte de no tener prisa

No hay nada en este mundo de hoy que nos persuada de no tener prisa, al contrario, aquí no hay tiempo para nada, todo ya va tarde y lo más importante: estamos a un paso de la muerte.

Vivimos en un estado de aceleramiento que ha probado no llevarnos a ningún lado. Todas las decisiones apresuradas no hacen sino robarnos el tiempo bajo la aparente eficacia de quién ya siempre está puesto en marcha sin una evaluación detenida de dónde está y que es lo que realmente quiere. 
Las decisiones apresuradas no sólo nos quitan el presente, también nos roban el futuro al llevarnos a situaciones caóticas que sólo lucieron razonables en los dos minutos que les dedicamos a pensarlas. Decidimos con base en nuestras angustias, pero peor todavía, decidimos basándonos en lo que debiéramos hacer para mantener en desarrollo el estado en el que nos vemos más deseables, más exitosos. Dicho de otra manera, decidimos con base en las apariencias y no de acuerdo a nuestras circunstancias. Decidimos como si tuvi…