Globos en el cielo
Apenas a esta hora se podía sentir un frescor que me alentara al ejercicio, mis pies hinchados del calor y casados de andar me pedían ya no salir de casa. Por fortuna mi cabeza requería despejarse de las horas continuas que se dedicó a recibir sueco. Ya no podía pensar ni sentía ánimos de leer. Como quiera que sea el aire fresco también refresca el interior.


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