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Mi encuentro con el Dalai Lama

Decir "mi encuentro" puede sonar a que me entrevisté con él pero en realidad tan sólo lo vi desde las gradas del Estadio Azul en la Ciudad de México y escuché su discurso y las respuestas a preguntas supongo que de los miembros de Casa Tibet México.

No era la primera vez que oía a un monje tibetano, ya había tenido oportunidad de escuchar antes a uno, cuyo nombre no recuerdo, en la Facultad de Derecho de la UNAM acompañado de Tony Karam, presidente y fundador de Casa Tibet México. De aquella conferencia me quedó algo muy claro: el camino a la "iluminación" es personal y vivencial. Con esto puedo entender que nadie te puede iluminar porque el entendimiento, la luz, surge de tu interior, de un proceso individual (y por ello único); te puedes acercar a académicos, científicos, gurús, maestros o a tu abuelita para que te compartan de su experiencia y conocimientos o puedes vivir en una biblioteca pero nada de lo que te digan o de lo que leas significará algo para ti si no hace "eco" (algunos dicen: si no lo vibras), es decir, si no tienes una base o sistema de creencias o conocimiento que te ayude a integrar el conocimiento nuevo; a partir de la integración, no puedes avanzar, generar nuevas tesis, aportar, crecer (mental, física o espiritualmente) si no tienes capacidad crítica, esto es, si no dudas (la duda es la base de la experimentación, de poner a prueba una idea y es fundamento del método científico —una forma de edificar el conocimiento—).

¿Qué le agrega a esto las palabras que escuché del Dalai Lama? Bueno, como en cualquier conferencia uno escucha y tiene su propia interpretación. Esto implica que lo que diré a continuación viene cargado con mi propia percepción. Juro no ir a buscar el discurso y hacer "trampa" para ponerles aquí una síntesis.

El Dalai Lama habló de algo que se tiene un poco olvidado, le llamó "la calidez de corazón". Esto significa que se nos olvida que somos seres emocionales con necesidades afectivas. Las ideas no sirven en una sociedad carente de satisfacción emocional pues esa carencia genera disfuncionalidad: seres humanos insatisfechos, insaciables, fríos (nada más asómense a ver como anda la sociedad). Hemos privilegiado los satisfactores inmediatos: pastillas, sexo express, éxito económico pisando a quien se deje, etc. Parece que nadie quiere hacer el trabajo pesado: conocerse a sí mismo, amarse, acercarse afectivamente al otro. La calidez de corazón es algo que se aprende cuando somos bebés y lo aprendemos del cariño, contacto físico, amor de nuestra mamá. Claro está que unos padres (yo incluyo al papá) trepados en el torbellino de la vida occidental, de la vida artificial, no creo que se tomen mucho tiempo en alimentar la calidez de corazón de su bebé, no hay mucho tiempo para ello, a penas y pueden dejarlo en una guardería para luego ir a cumplir jornadas laborales de más de ocho horas (a eso añadan el tiempo de desplazamiento). ¿Cómo ser feliz? La felicidad es un estado integral. Antes de buscar la iluminación revisa qué tan cálido anda tu corazón y qué tanta calidez propicias al otro.

Para terminar esto, no puedo pasar por alto algo: si creemos en que no debe haber divisiones entre los seres humanos pues todos somos seres humanos ¿por qué la zona VIP en el Estadio Azul? Si buscas la paz del mundo ¿por qué dejas basura y eres irónico con los que te rodean sólo porque llegaste tarde y no te enteraste del desbarajuste que se armó a la hora que se abrieron las puertas del estadio? Que te importe el Dalai Lama y te valga un comino las personas que tienes a lado... bueno tan sólo indica que hay un camino grande por avanzar hacia el despertar: el ser ético.

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