Huitlacoche

Tengo hambre. Ya es muy noche pero tengo hambre.

Cómo me gustaría tener a mi lado unas ricas quesadillas de huitlacoche con salsa verde y tortilla azul. Salivo de sólo pensarlo, creo que hasta las puedo oler. No sé si esperar hasta el sábado de mercado o salir en busca de ellas quizá el miércoles. A lo mejor mañana ya se me pasó el antojo. A lo mejor mañana recapacito y mejor como papaya o guayaba con yogurt porque es bueno comer fruta y porque es todavía más bueno cuidar que la llantita no se desborde y que más bien desaparezca. Ojalá fuera suficiente con hacer ejercicio, correr 6, 8 km y listo... que los pecados desaparecieran entre el sudor.

Comer o no comer, he ahí el dilema. Cada bocado, cada tipo de bocado trae sus consecuencias.

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