Ir al contenido principal

Señales

No sé cómo explicarles que siento que estoy ciega. Sí veo; tanto veo que estoy escribiendo ahora mismo y saco fotos y leo y recuerdo rostros. El punto es que no me doy cuenta de cosas evidentes que otros sí (la mayoría) ven, cosas como que "alguien puso cara de determinada cosa" o "lo que te quisieron decir fue" o "¿no te diste cuenta?" o "llevo años mandándote señales". ¿Eh?

Para colmo de males, en lugar de ver las señales evidentes me pongo a buscar señales trascendentales (si es que algo así existe) y me complico la existencia como no tienen una idea. El resultado es confusión, una sensación de ser disfuncional, de estar perdida.

Cuando alguien me dice algo me lo tomo literal si quiere decirme otra cosa y, por el contrario, busco otro posible significado cuando lo que quiere decir es literal. No entiendo.

¿Estaré mal configurada? ¿Habrá un error en mi sistema?

A veces aparecen mensajes escritos que van muy de acuerdo a lo que siento pero que no significan nada para los demás. A veces estoy tan desesperada que me pongo a buscarlos y cualquier cosa que leo ya quiero que me diga "algo". Creo que tengo un falso contacto en mi intuición. Y luego me pasan cosas ante las que no encuentro como reaccionar porque me pongo a pensar si lo que está pasando está pasando en verdad o me lo estoy imaginando.

Es un hecho que no puedo vivir de manera simple, ya lo intenté y me siento muy mal. Me dicen que deje de esperar y me concentro y me pongo a hacer mil cosas para ya no esperar lo que deseo que suceda porque mi esperanza está puesta en ello. Y ya sé que no esperar no es lo mismo que estar desesperanzado pero el no esperar me hace sentir que estoy perdiendo la esperanza. ¿Le hace sentido a alguien lo que estoy escribiendo?

Yo creo en las señales, en que las cosas pasan por algo, en que la vida tiene un sentido más profundo que sólo despertarse y darse cuenta que el corazón sigue latiendo.

Y hablando de señales, ayer me llegó este papelito que transcribo:

"La vida no es un problema que hay que resolver, ni una pregunta que hay que responder, la vida es un misterio que hay que contemplar, admirar, saborear"

Y lo bueno es que soy muy buena contemplando. Ojalá que finalmente florezca la luna y que alguien vea lo suficientemente claro para quedarse y admirarla.

Entradas populares de este blog

¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

Aunque bien es de todos conocido que todo aquello dotado de vida e individualidad cuál célula autocontenida, dígase hombres, animales, plantas, organismos… mueren, y que sólo los hombres se enfrentan a su muerte con antelación como la más temida e ineludible de las profecías, pocos experimentan, como tal, la posibilidad.

No se necesita haber estado cerca de perder la vida para tener experiencia de tal posibilidad. Es más, ni siquiera este tipo de experiencias logran arrancar a todos del "pero todavía yo no" que funciona de tabla de salvación. 
Pero no sólo mueren los individuos. También mueren las relaciones, los placeres, los contextos, las ideas, los estados políticos y sociales… vaya, las situaciones sobre las que uno se experimenta como uno mismo. Somos en situación. Nos definimos por la situación en la que nos queremos encontrar, la situaciones en las que hemos estado y la situación en la que nos encontramos. Y todas ellas mueren. 
Nada permanece. Nada. 
La vida se nos…