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Entre el I/O de Dios

Entre más siento menos creo, entre más pienso más ganas tengo de arrojarme hacia una risa descontrolada pues lo que veo aquí adentro y allá afuera no es sino un juego perverso.

¿Quién prendió la luz?

Sobrepasando el tema de la religión y los mitos me siento a pensar como debieron haberlo hecho tantos Adanes sobre este caos ordenado para no sé qué propósitos. Si cada uno somos un pixel en un fractal que nadie ve podemos seguir ahí sin mayor cuestionamiento y ¿para qué? Si de pronto alguien mira el fractal y su luz nos despierta y descubrimos que somos cada uno tan sólo un pixel y entonces nos espantamos de nuestra desnudez, ¿para qué? Y si eones después vamos entendiendo que nuestra existencia unida dibuja el más bello fractal ¿qué? ¿Qué caso tiene?

Dudar o tener fe. ¿Para qué?

Quisiera mas bien pensar como Lilith y dejar ahí la mesa puesta y reírme de dIOs.

La humanidad está perdida. Me espanto. Lo niego. Pienso en posibilidades, en soluciones. No encuentro ninguna, se apaga Dios. Entonces un algo que no puedo describir, que se oculta en mi oscuridad, levanta la mano y me hace desear no dejarme llevar por la idea perdida; me dice que, como un bit, puedo cambiar la información. Y Dios se enciende.

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Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

Aunque bien es de todos conocido que todo aquello dotado de vida e individualidad cuál célula autocontenida, dígase hombres, animales, plantas, organismos… mueren, y que sólo los hombres se enfrentan a su muerte con antelación como la más temida e ineludible de las profecías, pocos experimentan, como tal, la posibilidad.

No se necesita haber estado cerca de perder la vida para tener experiencia de tal posibilidad. Es más, ni siquiera este tipo de experiencias logran arrancar a todos del "pero todavía yo no" que funciona de tabla de salvación. 
Pero no sólo mueren los individuos. También mueren las relaciones, los placeres, los contextos, las ideas, los estados políticos y sociales… vaya, las situaciones sobre las que uno se experimenta como uno mismo. Somos en situación. Nos definimos por la situación en la que nos queremos encontrar, la situaciones en las que hemos estado y la situación en la que nos encontramos. Y todas ellas mueren. 
Nada permanece. Nada. 
La vida se nos…

El arte de no tener prisa

No hay nada en este mundo de hoy que nos persuada de no tener prisa, al contrario, aquí no hay tiempo para nada, todo ya va tarde y lo más importante: estamos a un paso de la muerte.

Vivimos en un estado de aceleramiento que ha probado no llevarnos a ningún lado. Todas las decisiones apresuradas no hacen sino robarnos el tiempo bajo la aparente eficacia de quién ya siempre está puesto en marcha sin una evaluación detenida de dónde está y que es lo que realmente quiere. 
Las decisiones apresuradas no sólo nos quitan el presente, también nos roban el futuro al llevarnos a situaciones caóticas que sólo lucieron razonables en los dos minutos que les dedicamos a pensarlas. Decidimos con base en nuestras angustias, pero peor todavía, decidimos basándonos en lo que debiéramos hacer para mantener en desarrollo el estado en el que nos vemos más deseables, más exitosos. Dicho de otra manera, decidimos con base en las apariencias y no de acuerdo a nuestras circunstancias. Decidimos como si tuvi…