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Entre el I/O de Dios

Entre más siento menos creo, entre más pienso más ganas tengo de arrojarme hacia una risa descontrolada pues lo que veo aquí adentro y allá afuera no es sino un juego perverso.

¿Quién prendió la luz?

Sobrepasando el tema de la religión y los mitos me siento a pensar como debieron haberlo hecho tantos Adanes sobre este caos ordenado para no sé qué propósitos. Si cada uno somos un pixel en un fractal que nadie ve podemos seguir ahí sin mayor cuestionamiento y ¿para qué? Si de pronto alguien mira el fractal y su luz nos despierta y descubrimos que somos cada uno tan sólo un pixel y entonces nos espantamos de nuestra desnudez, ¿para qué? Y si eones después vamos entendiendo que nuestra existencia unida dibuja el más bello fractal ¿qué? ¿Qué caso tiene?

Dudar o tener fe. ¿Para qué?

Quisiera mas bien pensar como Lilith y dejar ahí la mesa puesta y reírme de dIOs.

La humanidad está perdida. Me espanto. Lo niego. Pienso en posibilidades, en soluciones. No encuentro ninguna, se apaga Dios. Entonces un algo que no puedo describir, que se oculta en mi oscuridad, levanta la mano y me hace desear no dejarme llevar por la idea perdida; me dice que, como un bit, puedo cambiar la información. Y Dios se enciende.

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¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

Pato Frio Cashmere Rosé

…Y entonces te dan las llaves del cielo y entras.

Para entrar al cielo no sólo necesitas la llave, también requieres de encontrar la cerradura en la que la llave puede girar y abrir. El cielo tiene múltiples llaves y múltiples cerraduras. El cielo es una mezcla de querer-entrega-abandono-placer que no espera nada y se abre por un instante que puede darte (te entrega a ti mismo) para toda la vida.

La entrada al cielo sucedió en Lisboa, en un local de Bairro Alto llamado Lisbon Winery y pude constatar la efectividad de la llave y la cerradura en una siguiente ocasión, así es, le hice la prueba de la comprobación (vil método científico para semejante experiencia re-ligiosa —el guión especifica aquí una experiencia que vuelve a ligarte contigo mismo). Supe con certeza que no había sido mi imaginación, que la combinación era efectivamente real lo cual me dio mucha mucha felicidad justamente porque es algo que puedo compartir. Claro que está complicado que cualquiera haga la prueba de mane…