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Cosas de humanos

En mi clase de literatura de ayer se discutía el tema de la humanidad, nada más. Una cosa llevó a la otra y la maestra nos comentó de las reacciones contra-humanas de los que muestran oposición a las corridas de toros y me acordé, inevitablemente, de un grupo que se hacía llamar green peace (no sé si eran de verdad de GP o no) llevaban a fuera de la plaza de toros una manifestación nada pacífica. Vi la manifestación horrorizada. Yo salía de la plaza profundamente maravillada de haber presenciado una muy buena corrida... sí, habían matado toros pero tengan en mente esto: hay formas de morir.

También me acordé de la vez que presencié una muerte absolutamente cruel en un pequeño rastro de un pueblo cercano a Toluca, vi a un animal resistiéndose a caminar desde mucho antes de entrar al patio del lugar, me llamó mucho la atención y seguí la escena como quien ve una película de terror por primera vez. En becerro fue metido a rastras después de media hora de jaloneo. Yo no sabía lo que sabía el becerro: estaba a punto de perder la vida desangrándose y pataleando, salpicando de sangre todo el lugar. Era el becerro de la comida de ese día. Por supuesto que no pude comer.

He pensado que les vendría mejor a los animales de granja: toros, becerros, carneros, cerdos, pollos y truchas (a las truchas de granja las matan zarandeándolas en un bote perforado mientras se asfixian) que los grupos que ocupan tanta energía fuera de las plazas de toros se manifestaran en los rastros a favor de una muerte digna.

Ahora, coincido con mi maestra: a todos esos que desean que el torero sea cornado y muerto en la plaza en lugar del toro más nos valdría que se dieran cuenta que están deseando mal a su propia especie, están deseando acabar con un tipo de violencia usando violencia, fomentando el odio y deseando el mal a su propio grupo.

Hay gente que muere de hambre, que es torturada, secuestrada, asesinada, bocabajeada, golpeada y nadie la defiende, ¿por qué? Quizá piensen que son los otros el enemigo a vencer y se sientan muy lejos de los que sufren o de otra especie. ¡Ja!

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