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Quién los protege a ellos?

El sistema de salud en México es insuficiente, el que hay a veces es muy poco profesional.

Me acuerdo cuando mi papá estaba hospitalizado en una clínica del IMSS, compartía un cuarto con ocho personas más que iban cambiando constantemente. Mi padre vio de todo. Cuando entraba a verlo fijaba mi mirada en él para evitar cualquier conocimiento de los demás. Luego de un rato salía para irle a comprar lo que necesitara, como agua. Así es, no hay agua para los enfermos (ni no hay eso, no me quiero imaginar que más no hay).

Supongo que no debería sorprenderme que la gente aquí se muera de enfermedades que en otro país curarían en pocos días. Supongo que no debería sorprenderme que digan que hay suficiente medicina para todos (¿quiénes son todos?), esa maldita idea de ocultar, esa tendencia nacional de decir que vamos bien cuando no es así.

El dinero nunca se usa como debiera. Siempre hay alguien que se queda con lo que no es suyo simplemente porque puede. La salud social es francamente triste.

Odio decir lo que dice mi madre pero tiene algo de cierto, la atención médica profesional es para los privilegiados. Luego están los que pagan impuestos y tienen el IMSS o el ISSSTE y con eso hay la llevan. ¿Y los que no tienen empleo desde hace tres meses? ¿Los que seguramente jamás encontrarán empleo porque no tienen otra ropa que ponerse, ni donde lavarse? Si ellos se enferman... ¿no importa?

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¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

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