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Libertad, el fin a la autorepresión

Pues resulta que últimamente me ha dado por cuestionar mi posición respecto a las cosas. Creo que todo tuvo que ver con Judith Butler y antes que eso con mi pregunta sobre qué es ser mujer. Así que me encuentro con la siguiente frase: «La vida se hace más vivible si no estamos atados a términos y categorías que no nos representan», que me cayó que ni pintada y empiezo a preguntarme en cuantas categorías me he metido a fuerza de querer ser "buena" o de querer hacer las cosas como "se deben". ¡Qué! ¡Basta! Así que desde ahora o me cuadra o a la goma, porque quiero hacer mi vida más vivible, quiero hacer de mi vida, eso, mi vida.

Así que, por ejemplo, para no entrar en detalles embarazosos, resulta que me había plantado la idea de que las mariposas son lindas y que son muy de niña y yo soy niña y ¡zas! mariposas a "forziori" y me inhibo gustos que no son tan de niña como ¡los osos! Me encantan los osos, no los osos mariposos como el Winnie Pooh o los Cariño…
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Sushi Sho Estocolmo

Me duele la cabeza, está saturada. Nada hasta ahora ha calmado la sobrecarga, así que me acuerdo de Sho y pienso en lo mucho que desearía que existiera un Sho para mi cabeza y pudiera sentir lo que ahí sintió mi estómago.

Sho está en Estocolmo, es un lugar pequeño para comer sushi. Pero es más que eso de una manera que no es exactamente "más" como solemos entenderlo.

Sho es cercano sin ser invasivo, íntimo sin ser secreto, caro sin ser ostentoso, pequeño sin ser insignificante, discreto sin ser desconocido, simple sin ser sencillo… Aunque no todos los comensales que asisten tienen la delicadeza de saber compartir la mesa, porque es una sola mesa —más bien una barra— desde donde te colocan cada nigiri en tu mano. No hay carta, hay lo que hay, pero puedes comer con los ojos cerrados.

Así que la gente pro-Las Vegas puede abstenerse.

¿Por qué quiero un lugar así para mi cabeza? Porque quiero poca concurrencia, quiero que me atienda personalmente el chef, quiero que cada bocado …

¿Qué es ser mujer? (una pregunta necia)

Supongamos que justo ahora tenemos la respuesta definitiva de lo que es ser mujer: es ser A, B y C; es comportarse D, E y F; es vestirse G, H e I… ¿Qué hacemos con la respuesta? ¿Evaluamos a todas aquella que dicen ser mujeres para ver si pasan la prueba? ¿Nos sometemos a ser, nosotras la mujeres, como se dice que debe de ser una mujer? Y… ¿qué tal si los que quieren cambiarse al género femenino lo usan de manual para una pronta incorporación al gremio? No sé si ven lo ridículo del tema. Bueno, pues así de ridículos nos comportamos los humanos.

Una mujer está sujeta constantemente a juicio por otras mujeres que sienten que tienen todas las de la "ley" para catalogar a la colega, en tanto que ella misma juzga, a su vez, a otra. Una mujer se ofende por la manera en que es señalada pero por debajo lo usa para su beneficio. Los del otro bando, los hombres, caracterizan a una mujer de varias maneras: para elevarla a objeto de deseo; para bocabajearla y burlarse asumiendo una sup…

Habemus playlist

Ahora sí, we're in business. Después de años con variaciones sobre el mismo playlist que tenía las canciones que considero buenas y que por ello me tenían que gustar y que, por ende, no me entonaban la vida, hoy iniciamos una nueva era playlist-era.

Mi playlist tiene canciones buenas (no porque yo digo sino porque la crítica las aclama —jajajaja) pero aunque me encanta revisar la listas de las mejores rolas según varios conocedores (como las listas de la Rolling Stone) y puedo apreciar las canciones, no todas me hacen sentir bien y algunas ni siquiera me hacen sentir algo. Mi playlist tiene canciones que yo considero buenísimas y que no aparecen en lista alguna pero que me elevan al cielo y "cuidan" mis emociones. Así como se dice eso de que de la moda lo que te acomoda, igual de la música. Y es que a una canción buena se le puede apreciar, a una canción de moda se la puede disfrutar, pero de ahí a meterlas a tu playlist, ese que pones para motivarte, alegrarte, inspira…

A Casa dos Bicos

Paseando en Lisboa abriendo camino entre el calor que quiere persuadir de que permanezcas a la sombra. No hago caso. Estoy preparada a recibir lo que sea que me entregue Lisboa. Zapatos deportivos, short y sombrero. No me importa sudar, no me importa que me duelan los pies. Aquí estoy y he de entregarme por completo para estar lista a recibir. Quien no se entrega no puede esperar la entrega de nada ni nadie; así que me entrego. Voy vulnerable. ¿Hay otra forma de vivir en toda la extensión de su significado?

Bajando por la calle me saludan unos higos. A donde fueres, come lo que vieres.

No sé que más adelante está la calle llamada Rua dos Bacalhoeiros. ¿Cómo podría saberlo si estoy en plan "descubrir"? Me gustan los olivos, mucho, desde aquella vez que los vi podados redonditos en Francia. Tengo uno en casa puesto en una maceta, se le ve de espíritu fuerte. Ni me imaginaba que en Lisboa vería muchos en un aspecto más "al natural", así como llevo mi cabello acabado …

El abismo entre el sentido y el significado

Ya tiene años que traigo en cuestión pendiente (sin desarrollar) el tema del significado. Creo que fue por algo breve que leí de Wittgenstein; era un texto en inglés, de modo que la palabra era meaning. Entonces me perdí entre el sentido y el significado.

¿Quiero tener sentido o quiero tener significado? Estoy pensado en una especie de estado interior consciente y producido por la razón. Pero hablar ya de la razón me resulta problemático porque traigo algo en contra de ella, o deberé decir que más bien el problema es identificar la razón con la aplicación lógica y objetiva de sentencias entramadas que llegan a una conclusión irrefutable (lógicamente hablando) que me llevan, en su extremo, al nihilismo. Ese tipo de razón me ha dañado en mi persona y le tengo fobia. Pero si hablamos de la razón como el cultivo del pensamiento crítico que deja de poner a un lado lo objetivo y al otro lo subjetivo, que deja de tasar todo igualitariamente y es consciente de las singularidades, entonces sí…

Pato Frio Cashmere Rosé

…Y entonces te dan las llaves del cielo y entras.

Para entrar al cielo no sólo necesitas la llave, también requieres de encontrar la cerradura en la que la llave puede girar y abrir. El cielo tiene múltiples llaves y múltiples cerraduras. El cielo es una mezcla de querer-entrega-abandono-placer que no espera nada y se abre por un instante que puede darte (te entrega a ti mismo) para toda la vida.

La entrada al cielo sucedió en Lisboa, en un local de Bairro Alto llamado Lisbon Winery y pude constatar la efectividad de la llave y la cerradura en una siguiente ocasión, así es, le hice la prueba de la comprobación (vil método científico para semejante experiencia re-ligiosa —el guión especifica aquí una experiencia que vuelve a ligarte contigo mismo). Supe con certeza que no había sido mi imaginación, que la combinación era efectivamente real lo cual me dio mucha mucha felicidad justamente porque es algo que puedo compartir. Claro que está complicado que cualquiera haga la prueba de mane…