sábado, agosto 30, 2014

Sucede que

Un día maté un pollo. Pero no se me mal entienda, él estaba ahí muy solo en su caja de cartón. Pensé que, como yo, tenía frío y quería cobijo. Con un trapito lo envolví y le di las buenas noches.

A la mañana siguiente mi hermano fue a ver a su pollo, sí, era de él, no mío. Lo descubrió muerto. No sé si para mi hermano representaba la primer muerte significativa. Yo no lo podía creer y fui a verlo y dije que hasta lo había tapado. Mi hermano sentenció: lo mataste. 

Una que otra vez le da al suceso por salir y a mi hermano por decirme: mataste a mi pollo. Supongo que mis intensiones le han venido guangas todo este tiempo. Los hechos están ahí a la vista e irrefutables. Un pollo vivió pocos días porque no quería que sintiera frío como yo. 

Supongo que he lastimado a más de uno por desearle un bien. Supongo que esto clasifica dentro del egoísmo, pues es creer que tus necesidades son las de los otros.

Qué forma más triste de sentirme sola. 

jueves, agosto 28, 2014

La Petite France

Un rico desayuno en Estocolmo por menos de 100 coronas suecas puede disfrutarse en La Petite France. Pero eso es lo que menos importa en este post.

¿Qué importa? La experiencia, en mi caso de tropezar dos veces con la misma piedra de mi autoexigencia.

En este pequeño local, los empleados hablan sueco, inglés y francés. Yo entiendo el inglés, cacho algunas palabras en sueco y supuestamente ya tengo un nivel intermedio de francés. Y ahí voy, a pedir de desayunar: el menú en sueco-francés: frukost paket, kanel buller, fromage, lyonnaise... Pido en inglés un menú en sueco, me contestan en francés, me cobran en inglés y me preguntan si quiero el ticket en sueco. Y yo, como si me estuvieran haciendo un examen profesional, me quedo toda espantada y frustrada porque no acierto mas que a pronunciar algo ininteligible y gutural que ni siquiera yo entiendo.

Me gusta eso de ahogarme en un vaso de agua y todo se lo debo a mi formación de "ser siempre la mejor" y cuando lo que sé no me da para decir ni siquiera; thanks-tack-merci o yes-ja-oui, me entra una desesperación y un dolor tan grande que encuentro todas las justificaciones del mundo para ser la más miserable y sola que nunca hará realidad ninguno de sus sueños guajiros.

Después de varios meses de mi primer visita a este local, pude regresar. Me dije que ahora sí lo haría bien. No pude. No puedo describir la frustración que me carcomía en esta segunda vez mientras intentaba hacer como si nada.

He tenido varias derrotas en mi vida, no simples incidentes como este de La Petite France. De muchos he sabido sacarles el mejor provecho. De éste no sé, me lo he tomado muy a pecho.

martes, agosto 26, 2014

Nostalgia de México

¡Cómo extraño el país en el que crecí! Éste, en el que vivo, ya no es más ese que extraño.

No extraño sus modas, sus usos,... Vaya que no es una nostalgia de pasado. Ésta es una nostalgia de posibilidades de vida. 

Se puede cambiar el estilo de los pantalones, el uso o desuso del sombrero, los modelos de autos, pero, ¿por qué abandonar la tranquilidad de salir a pasear, de ir a un parque a caminar por la tarde? ¿Por qué perder la tranquilidad de que un niño vaya solo de la casa a la escuela primaria? ¿Por qué andar todo el día a la defensiva? ¿Por qué  hasta los que piden limosna te timan? Ya no sabes a quién asaltaron y quien sólo te lo dice para que le sea dinero, ya no sabes quién está enfermo y quien sólo usa el truco de la receta. Ya no hay seriedad, ya no hay respeto.

Este es un México en el que no se puede ver por los otros porque se está muy ocupado protegiéndose a uno mismo. Este es un México donde la mentira es lo común, donde los amigos sólo son amigos para el desmadre. 

Aquí se confunde el servilismo con la calidez, la pobreza con la ignorancia y la suciedad, el ser mismo con el tipo de trabajo y el tipo de ropa. Sobra decir que si no tienes trabajo no eres nadie, así como si no produces. A nadie le importa leer y mucho menos le importa la gente que su vida es escribir. Aquí el arte es un lujo y cómo va a ser si es lo único que puede sacarnos de la miseria existencial en la que vivimos. 

Si los mexicanos se cuestionaran sobre su vida, la nación entera estaría en una gran depresión. 

¿Quién puede creer que vamos para algún lado? ¿Quién puede creer que llegará un presidente a librarnos de todo mal cuando los políticos mismos aplican la de: "de que me joda yo a que se joda el otro, mejor el otro".

En el México de hoy se construyen centros comerciales como si a la gente le sobrara dinero. Ya no importan los parques: algunos se aún están pero ya no se hace nuevos, los que están son inseguros y sucios y sólo algunos privilegiados pueden llegar caminando desde su casa a uno de ellos. Ni que decir de hacer un día de campo en tu colonia, no hay pasto digno en dónde sentarse. Ya no se juega sin gastar dinero: una reata, un gis, una pelota o las palmas de las manos, ya no son suficientes para divertirse. Divertirse aquí es comprar, beber y ver la tele.

La gente tira basura en la calle. Donde hay paraderos hay un muladar con cientos de puestos de comida chatarra, ratas y botellas rellenas de orines.

El transporte público no alcanza, uno se juega la vida cada día entre embotellamientos, carros que no se detienen en los altos, conductores que no tienen el mínimo respeto por los peatones, peatones que caminan como si fueran inmortales (creo que es la negación más evidente de la vida de miseria en la que se encuentran), rateros en bicicletas o motocicletas que te arrebatan lo poco que tienes, rateros a pie que rompen el cristal de tu coche y te bajan, guaruras que se te meten con pistola en mano, inundaciones, contaminación, policías buscando su mordida, calles sin banquetas, calles sin coladeras, obras a medio terminar, groserías, manoceadas, tocadas de claxon a ritmo de mentada de madre.

Suficientes son los peligros de los accidentes y las enfermedades a las que todo ser humano está expuesto y aún así, aquí parece deporte nacional hacer imposible la vida al de enfrente.

¿Cuándo podremos volver a pasear al atardecer caminando por las calles y en santa paz?

domingo, agosto 24, 2014

El perdón, una forma de exorcismo

El resentimiento te consume dentro, poco a poco va acabando con tus defensas, con tu placer por la vida, con la naturalidad de tu sonrisa. Los días, todos, son grises a tus ojos... o negros. El resentimiento es como un monstruo que habita dentro de ti y se cuelga de tus tripas, te aprieta el corazón y te arquea la espalda.

La expulsión definiva de ese monstruo es imperante. Pero él no se irá con razones o con pastillas. Un exorcismo debe ser efectuado: el perdón.

El perdón es la paz interior, la liberación del tormento autoinflingido, el desprendimiento del ancla con lo que ya pasó. El perdón es el aire fresco en tus pulmones, la posibilidad de otros caminos, la reinstauración de tu ser en ti mismo, la incorporación, el levantamiento.

El exorcismo implica enfrentar al monstruo, verle la cara, nombrarle y sobreponerse a él dejándole ir sin argumentar.

El perdón no es la liberación del otro, no es el acto magnánimo de quien absuelve. El perdón no es un mostrarse superior o mejor o más bueno o más abnegado. El perdón es el amarse lo suficiente como para dejar aquello con lo que nos hemos identificado: la victimización.

viernes, agosto 22, 2014

La vida es un chiste... irónico

Viéndola bien, ya desde hace un rato se me figura la vida un chiste irónico, de esos que te provocan la risa con una mueca amarga o con la mano en la frente y un "¡ay!".

No digo que no tenga sus momentos de chiste soso, chiste mal contado o chiste sobreelavorado. Pasa. Pero en general, así, redondeando, es un chiste irónico. 

Inicia la vida y pinta para algo pero a medio camino la cosa se descompone y jala para otro lado y si te va gustando el giro, no falta el intríngulis que te saque la mueca diagonal que va de un chido a un chale. 

Eso de que nada es eterno y todo pasa, aplica para los momentos top y los momentos down, así como los flat. No es que se alternen y pinten curvas perfectamente analizables, nooooo, pintan una madeja de ires y venires con cabos sueltos. 

La trama nunca es la misma. Todo el chiste radica en lanzar un montón de líneas que se entrecruzan pero que no necesariamente dan pautas para lo que viene. 

Cada vida tiene un actor principal y un montón de secundarios. A veces los extras toman importancia en la trama y otras veces un actor secundario se queda en el olvido. 

No falta la vida cuyo actor principal es todo un tipazo y la historia, por el contrario, bastante chafa. O se presenta una historia increíble y nomás el actor principal no levanta. Irónico. 

No creo que haya chistes irónicos mejores que otros. También es irónico que unos parezcan mejores por el marketing que se les aplica. Hay quien vende basura y también hay quien la compra... y le gusta. 

¿No es todo esto muy loco?

El mundo observado por los seres humanos es un gran absurdo. Muchos ofrecen explicaciones pero ninguna le quita un pelo de absurdo. 

Y al final, este mundo absurdo también va a terminar. ¿Cuál es el chiste? Irónico ¿no?

Un poco de música para amenizar: Everyday Is Like Sunday