martes, julio 29, 2014

Mediodía en la bahía de Ulvsundasjön

Es mediodía, la hora ideal para un break de la oficina, para el lunch, para el sol y el bloqueador solar, para el lago, para actualizar el oído con la música de toallas y copas de vino. 

En Sverige no hay razón para pasarlo mal. La calma activa, el sol que entibia los hombros descubiertos y el viento que logra meterse por entre el cabello y te susurra que todo está bien al menos ahora. Mañana habrá de encontrarse de nuevo el momento para redescubrir que todo está bien. 

El secreto ahora es lograr llevarse a Severige contigo, en el espíritu, y vivir a pleno con lo que te ponga el día enfrente. 

lunes, julio 28, 2014

El respeto a la ansiedad propia

Cuando sufro de ansiedad, que es casi siempre, quisiera poder exorcizarla con algunas palabras mágicas (oraciones, mantras, invocaciones, ritos) y deshacerme de una vez y para siempre de todo mal, amén.

A estas alturas de la vida, es una necedad seguir intentando evitar la ansiedad, hacer como que no existe, tratar de aliviarla con comida, con cosas y hasta con personas. La ansiedad, debería ya saberlo, no es un ente ajeno que se apodera de mí: la ansiedad soy yo. Yo no me puedo deshacer de mí.

Cuando el malestar emerge de un configuración especial de nuestro ser, sentimos como si en realidad llegara cual visita indeseable. Llega, así lo sentimos, e invade nuestra tranquilidad, se apodera de nuestros pensamientos y todo lo convierte en una larga noche de pesadillas, laberintos y demonios tirando de nuestras tripas. Se hace difícil respirar y, sin embargo, no hay mejor atenuante que inhalar profundamente como si con ello jaláramos de regreso al sosiego.

La ansiedad sólo se presenta entre los vivos, al igual que la conciencia. Quien pueda dar cuenta de sí mismo y de sus relaciones con el mundo ha recibido también el regalito de la ansiedad. Nuestro estado anímico cambia al igual que cambian nuestra relaciones. La vida es estar montados en el oleaje y experimentar tempestades. A veces el temporal es paradisiaco y otras veces es un vórtice cuyo centro nos negamos a ver. Hay que ser muy valientes para verlo, esa es la única forma de pasar el mal tiempo sin perderse.

Toda tempestad pasa, aunque parezca que la tragedia de la destrucción total es inminente y que no habrá un mañana. Hay que esperar y procurar no lastimarnos con acciones desesperadas.

La ansiedad es una forma de sentir que estamos cambiando un poco más de prisa que lo acostumbrado. Sentimos miedo. Quisiéramos que la vida fuera A y está siendo B. Quisiéramos hacer algo para arreglar semejante estado. La ola está reventando. La energía hay que dejarla fluir, la resistencia lastima.

La ansiedad es esa forma de decirnos a nosotros mismos que no tenemos el control. Pero podemos estar presentes, atestiguar la tempestad y remontar la ola, estar en ella no contra ella y sernos siempre incondicionales a nosotros mismos aunque duela.


domingo, julio 27, 2014

Hay tiempo para todo hasta que deja de haber tiempo

Tiempo.

El dejar, el recibir. El despedir, el saludar. Tiempo.

Los caminos andados, olvidados, recordados, fantaseados, tergiversados, arreglados; pero nunca desandados. Tiempo.

El ir siempre, nunca volver porque siempre es un ir. El descansar. El correr y el caminar. Tiempo.

Estación tras estación, paso tras paso. Agua, tierra, aire, tiempo.

Hoy es tiempo. No requiere ser tiempo de algo. El tiempo de algo, tan pronto empieza, acaba.

Hoy no es mañana, hoy es lo que hay y lo que hay se acaba.

Gotas, chorros, cascadas, inundaciones. Polvo, arena, grava, piedras, rocas. Poco, mucho y todo lo de entre el medio.

Agotamiento. Soledad y tumultos.

Gasto.

Los ojos que se cierran. Las posibilidades que se diluyen. El tiempo que de tanto esperarlo no llega porque ya no estamos.

No hay que esperar, hay que agotarse.

El tiempo es uso.