martes, enero 20, 2015

Eutanasia y procreación

Estoy parada afuera de mi casa, justo donde caen los rayos del sol de la tarde. Hay pinos frente a mí que veo cada día más altos; me pregunto si hay alguna manera de saber si algo en mí ha crecido como esos pinos. Me siento frágil.

Hace una hora leí un artículo sobre la eutanasia en un tono un tanto aleccionador, quiero decir que quien lo escribió puso por delante su idea de lo bueno. Supongo que todos tenemos ese defecto. Aunque ya no creo que pueda tener una opinión clara de lo que es "bueno", tampoco puedo quedarme en la indiferencia. La vida afecta, las decisiones que tomamos nos impacta de una forma u otra. Cada quien tiene su propio universo de significados y en ese sentido todos estamos en desacuerdo con todos. A lo mejor por eso nos estamos matando directa o indirectamente los unos a los otros. 

Se cuestiona mucho sobre el tomar la vida de otro pero se cuestiona poco sobre darla. La gente se procrea muchas veces sin pensar en las consecuencias. El ser humano cruza animales sin pensar en el destino que les espera; algunos son sólo comida, otros compañía; y luego ya no podemos estar sin ellos porque el sentido que le hemos dado a nuestra vida depende de su presencia.

viernes, enero 16, 2015

Caminata

Voy caminando por la calle, voy rodeando la cuadra del lado donde pega el sol. Me gusta sentir el calor del sol. La vuelta a la cuadra me toma unos veinte minutos, a veces más pero no mucho.

Cuando salgo a dar la vuelta empiezo con un "Ay Dios" como quien da un reset al quehacer anterior e inicia uno nuevo. Dejo el frío y empieza la búsqueda de calor, dejo la lectura y empiezo a mirar los comercios del otro lado de la calle. Pero el "Ay Dios" es un recuerdo contante de los pendientes que no quedarán saldados hoy, esta breve exclamación es una constatación de las dificultades del vivir (dificultades todas puestas sobre la mesa) que ya no pueden tratarse como un trámite administrativo (vivir no puede asumirse como un estar formado en una fila esperando turno para resolver nada). 

Voy caminando del lado que pega el sol para sentirme más esperanzada. Voy despacio escuchando a los pajaritos grises y sorteando la suciedad de las banquetas, esa producida por los sin conciencia.

Es enero en nuestro sistema de conteo. Vamos construyendo el siguiente más uno a los años de vida. Con suerte completaremos la adición. 

sábado, noviembre 01, 2014

La eternidad en la perfección del momento

¿Cómo hemos llegado a percibir la eternidad? ¿La percibimos de manera negativa por lo que no es? Nada es eterno, ¿no es verdad? Todo pasa, absolutamente todo. Ni siquiera los recuerdos quedan fijos, también ellos van mutando tan imperceptiblemente que creemos que siguen fieles a su origen.

Lo que queda escrito parecería un poco más permanente, pero el lenguaje se actualiza y lo que comprendemos de él cambia. El mensaje se transforma con el lector. ¿Qué es eterno? ¿De dónde obtuvimos la idea? ¿De su opuesto, la infinitesimal brevedad?

Me quedo pensando, pero pensando no llego a nada. Entonces sucede, sentada en la banqueta de cualquier lugar llega el momento eterno, ese en el que no quieres estar en otro lado ni hacer nada más, el momento en que tus deseos se calman y verdaderamente sientes que no necesitas más nada. En ese momento eterno, todo está bien tal y como está y por breve que sea, alcanza uno a percibir la eternidad del cese del pendular en vida. La eternidad del momento perfecto es accesible desde la completa rendición y la integración de todas tus dimensiones: estás ahí y está bien así como está.

lunes, septiembre 29, 2014

Y ha llegado el momento

Cuando ya no es suficiente correr, cuando kilómetro tras kilómetro ya no trae más esa paz, es momento de cambiar.

5, 8, 10 K. El cuerpo entra en su propio ritmo, la conciencia le acompaña como observadora, se siente todo el cuerpo, se escucha el corazón, el aire se expande en los pulmones, se entrecierran los ojos y en activo se experimenta un estado meditativo. Acaba el ejercicio, se interrumpe el estado. Te recuperas y vuelve la conciencia a tomar el control, el espacio entre uno y otro estado es breve como va siendo tu capacidad de recuperación. Ya no es suficiente ese espacio que abre la carrera para estar sin otro propósito que estar. Hay que hacer algo. 

La lectura crítica te lleva a encontrar el innegable absurdo. El ejercicio te recuerda el cuerpo. La música te devuelve los sentimientos observados, pausados. El diseño te devuelve la esperanza que trae consigo lo bello. Y de pronto ya no es suficiente para tener ganas de estar. 

¿Por qué vivir? Ahora sé que la pregunta está de más. Creía que por la vida misma porque todo lo demás pasa, se acaba, te deja, se va. La vida por sí misma para el ser que piensa no es suficiente. La conciencia es un don con su respectivo costo. Hay que otorgar sentido. El sentido es uso y el uso repetido es un sentido que se enmohece, que se gasta. Nada es sostenible. Aquí no hay lugar para el descanso, hay que moverse. No es necesario ir a la luna, esa es una idea provocadora con gran capacidad de desencanto. 

Me quedé pensando, preguntándome hacia dónde quería ir. Me di cuenta que ya no sabía más, en términos generales podía describirme una tendencia. Los detalles se construyen según la vida va dando y a veces reparte fichas distintas al juego en la mano, pero hay que seguir jugando. Quien tenga fichas en la mano (vida) tiene la obligación de seguir jugando porque tal es el ejercicio de ser en el mundo. Hay que seguir siendo aquí y hay que seguir siendo con sentido propio. 

Moverse a cualquier lado es negar la conciencia de sí. Siempre hay que moverse desde uno mismo y para uno mismo. Desde "aquí" nace el cambio, "allá" es un lugar que no tenemos, caminamos desde "aquí". ¿Para dónde muevo el pie desde donde estoy?

Más clases, más libros, regreso a hábitos pasados... Esto no funciona, no funciona el más de lo mismo ni más de lo que solía hacer. ¿Cómo me re-encuentro sin recurrir a lo que ya sé? 

Prové lo que no había intentado antes dentro de mis gustos. Duele al principio. Igual seguí ese impulso de dentro que te anima sin decir palabra.  Cada quien puede reconfigurar sus significados sin hacer algo así como una reingeniería. Yo levanto un módico peso veinte veces por tres con cada parte de mi cuerpo y he vuelto a respirar y a mirarme como proyecto. Estoy decidida a nunca ser algo acabado. 

jueves, septiembre 11, 2014

Permiso de libertad

Hoy quiero darme permiso de cambiar mis sueños, los de toda la vida. Hoy quiero decirme que está bien renunciar a ellos porque ya no siento que sean lo que quiero.

Hoy no quiero nada más. Está perfecto lo que tengo hoy, me queda justo. Mañana, no sé, quizá me arrepienta por todas las cosas que no preví y por todas las cosas que dejé de hacer. De cualquier manera siempre lo hago, siempre encuentro que reprocharme en pos de la excelencia que sigo arrastrando, pese a que la detesto, como estigma. 

No sé del futuro, en realidad hace bastante tiempo que no hago planes. Aún así pensaba en los sueños cada vez más lejanos de mí y ello me causaba una gran ansiedad. Ya no más. Hoy me libero de ellos. Espero que la costumbre de pensar en ellos no los traiga de vuelta: es tan cansado perseguirlos. 

No sé si tenga sueños nuevos. No sé qué quiero para dentro de unos años. Hoy estoy bien así.