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Pensamientos sobre el erotismo y la muerte

Por estos días he andado revisando conceptos que se oponen y que sin embargo constituyen un par mediante el cual evaluamos y hacemos elecciones de vida, como blanco y negro.

En un primer acercamiento pensé que el erotismo y la muerte se oponían, porque es evidente que cuando una relación sentimental está muriendo el primer síntoma es la desaparición del erotismo. Estoy aquí viendo al erotismo como la pulsión de vida que sustenta el deseo de entrega, el deseo de darse a la experiencia; lo contrario del erotismo sería el retraimiento como el de una flor que se está secando.

No creo que el erotismo se oponga a la muerte porque en la entrega de sí mismo hay un renunciamiento y por tanto una muerte posibilitadora. También creo que se puede llegar a la muerte última, la definitiva y total del ser, desde el erotismo. Así me gustaría morir.

Me gustaría entregarme a la muerte completamente abierta, sintiendo cada parte de mi cuerpo, oliendo la atmósfera que me rodea, sin miedo.

Sí, es posible una muerte erótica, tanto como muchos hemos hecho posible una vida sin erotismo.

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