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¿Qué son los números?

Me pregunto qué son los números. Unos dicen que siempre han existido y que seguirán ahí aunque todo lo demás desaparezca. Otros dicen que los números son el lenguaje del cosmos. Hay quien dice que en los sueños puedes ver lo más extraño pero que no puedes escapar de la lógica básica que la expresión 2+2=4 representa. Los números son universales y no están sujetos a la percepción ni al humor de nadie: el 2 representa lo mismo para ti que para mi en cualquier momento.

Si los números son los ladrillos del lenguaje universal, si ellos son lenguaje y si les aplicamos eso que dice Wittgenstein sobre el lenguaje: "el lenguaje no emergió del razonamiento", entonces, ¿de dónde nacen los números? El ser humano es mucho más que razonamiento...

Los números son objetos ideales, esto quiere decir que no puedes verlos caminando por la calle. Los objetos ideales requieren de alguien que los piense y hasta el momento sólo podemos dar cuenta de nosotros mismos (los seres humanos) como capaces de pensar, de crear universos con objetos ideales.

De que si los números siempre han estado ahí, se podría decir que sí en tanto que exista algo que pueda ser considerado como unidad. Pero la idea del número es la concepción de cómo se percibe el mundo: se necesita tener considerar que hay varias unidades para que al irlas juntando aparezca el 2, luego el 3, etc.

Si el lenguaje numérico nace antes de la razón, implica que es parte de la condición de ser humano. Implica una concepción de separatividad y luego una voluntad creativa de reunir.

¿Qué tenemos antes del número 1 y después del último número (n+1)? Yo digo que lo mismo pero hay dos símbolos distintos para representarlo: "0" y "∞": La "nada" y el "todo" que nunca hemos visto pero que sí hemos pensado. La matemática los usa. La ciencia nos habla de lo indeterminado, sin embargo se apresura a decirnos que no hay cosa alguna que nazca de la nada (ah, recordemos que los números son objetos ideales).

Yo no sé ustedes pero a mí me da más vértigo y deseos de saber más pensando en las cosas de todos los días (los números, por ejemplo) y el universo que se abre con ellas, que en las fantasías que luego de un rato molestan tanto como un disco rayado.

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