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Cuando uno ve lo que no quiere ver

Las imágenes aparecen sin anunciarse, en un giro de cabeza, al tratar de re-enfocar algo que de momento el cerebro no entiende, de pronto cae adentro, muy adentro y, haciendo eco, una instantánea de la vida. Como si fuera yo muy importante, de inmediato pienso que trae dedicatoria: "Del universo para ti". ¿Qué puede significar una paloma muerta en el segundo piso del Periférico?

Muerte, uno ciertamente no quiere ver muerte, mucho menos sin razón o donde no debiera haberla ¿la muerte tendrá lugares prohibidos? Debiera.

Dejemos a un lado las preguntas necias y las reflexiones baratas. Lo cierto es que ver a una paloma patas arriba en donde jamás esperaba verla me descompuso el estómago y el ánimo. No puedo pensar algo así como "si es sólo una paloma" o "hay cosas más horribles", me rehúso a disminuir el impacto que recibí sólo porque la prensa —los medios— tienen más imágenes desagradables que vender, sólo porque hay quienes su realidad es más espantosa. Esta es mi realidad y no es que menosprecie la de los demás, es que quiero estar presente en la mía.

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¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

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La vida se nos…