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Sorpresas te da la vida

Bien decía mi abuelita Pera (citando dicho pupular), "El hombre propone, Dios dispone, llega el diablo y todo lo descompone".

Hubiera querido que todo sucediera digamos de manera transparente en este cambio de giro. Ocurrióseme (que bueno, de verdad no es que me arrepienta) que pues para ir cerrando pendientes era necesario hacer las visitas a los señores doctores.

Y empezamos por el médico general regañándome por no pasarle lista al cuerpo (que es algo así como automanosearse). "Hay que tocarse más seguido", me dijo luego de verificar que en verdad tengo una bolita en el abdomen. Cosa de monitorear que no sea lugar común de la grasa que no sabe para dónde jalar.

Luego pasé al chequeo rutinario del ginecólogo. De rutina los ultrasonidos y pues de paso un pefil de lípidos. Parece que soy de las 3 de cada 5 mujeres que les salen esos nódulos (de los que nadie sabe por qué es que salen) y pues que el colesterol bueno anda escaso y el malo abundante.

De ahí pues al cardiólogo para ver que opinaba del caso, bendito Dios no encontró más. Luego al médico interno para darle seguimiento a la bajada de esos niveles.

Y me digo, "pero si yo he sido muy sana siempre". Y sigo en mis días de siempre sin percatarme claramente de lo mucho que esto me ha afectado. Uno da por seguras muchas cosas, incluso el propio cuerpo... y luego la vida te toca para que no te olvides, en tu carrera, que estás aquí.

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