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La carpeta NMI

Estaba leyendo algo de Alexandre Jollien en el que compartía cómo es que uno puede torturarse con pensamientos catastróficos sin que en ningún caso esos pensamientos resuelvan, aclaren algo o nos calmen.

Algunos tenemos la tendencia a sobrepensar, a ver el punto negro, a tratar de anticiparnos a todo lo malo que nos puede suceder. Estas tendencias son autodestructivas; mientras que la mente busca controlar para asegurarse, lo único que hace es autodestruirse. ¿Qué hacer?

El primer punto es darse cuenta que esa forma de pensamiento nos está haciendo sentir mal, nos provoca miedo (desde el malestar hasta el pánico). Lo siguiente es preguntarse si seguir pensando sobre el asunto nos va a llevar a resolver efectivamente lo que nos preocupa, nos va a aclarar la situación o nos va a provocar calma; si no es así hay que parar el pensamiento. Ahora, luchar contra los pensamientos negativos no va a hacer que se vayan, al contrario, se van a volver más insistentes porque la lucha, el conflicto, la no aceptación, alimentan este tipo de pensamientos.

Entonces, ya nos dimos cuenta que la pasamos mal entre pensamientos negativos, ahora los aceptamos en el sentido de que reconocemos que están ahí pero que no son nosotros, son sólo pensamientos. Cuando se tiene mucho práctica conviviendo con estos pensamientos se puede verlos como nubes que pasan o se puede colocar en hojitas que se las lleva la corriente de un río. Pero cuando uno es principiante, este ejercicio es difícil de llevarlo a cabo, así que hay otro método…

Si necesitas razonar al respecto, puedes preguntarte si el escenario catastrófico está sucediendo ahora mismo o piensas que puede suceder. Si es algo que puede suceder entonces también es algo que pudiera no suceder, por tanto no tiene sentido tratar de anticiparse al escenario catastrófico pues las variables que juegan en el desarrollo de los eventos son inmanejables. Si está sucediendo, si es real y no imaginado, pregúntate si puedes hacer algo al respecto y si es así hazlo; si no puedes hacer nada acéptalo, ríndete a lo que está siendo, es decir, recupera la paz interior, la claridad mental y la estabilidad emocional para enfrentar lo que está sucediendo. Si la mente o las emociones están comprometidas, observa sin juzgarte y permite que sigan su curso (nada es permanente, todo cambia), no alimentes el estado con más preocupación, angustia, miedo, tristeza, etc.

Ahora bien, el método para principiantes. Pensamientos y emociones están interrelacionados, unos alimentan a los otros: piensas que te va a ir mal, entonces te sientes preocupado; si te sientes preocupado, piensas que algo está mal. La vía es actuar en el pensamiento. Miras el pensamiento y entonces decides que lo vas a meter en la carpeta NMI (No Me Importa), si necesitas algo más fuerte simplemente di al respecto del pensamiento negativo: "me vale madres". Cada vez que vuelva a ti el pensamiento lo vuelves a meter en la carpeta NMI o vuelves a pronunciarte que, al respecto de tal pensamiento, "te vale madres". En seguida ponte a hacer algo que no alimente el pensamiento negativo como lavar platos, barrer, lavar el coche, saludar a la gente que pasa, abrazar a un árbol, colorear, hablarle a un amigo, leer un libro, escribir sobre lo que estas viendo, ocuparte con tus cinco sentidos en tu trabajo. Una vez que logres un respiro, sonríe, lo estás logrando.

Se paciente contigo y empieza tantas veces haga falta.

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