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Entre idiomas

Supongo que cada quien tiene sus gustos, tendencias o predilecciones en cuanto a idiomas se refiere. Yo tengo muchos.

Mi paso por el aprendizaje de distintos idiomas ya tiene un rato. No diría que se trata de inconstancia o de incapacidad de aprender bien al menos alguno. Mi vida me a puesto delante las oportunidades y me gusta probar. 

Canto y suspiro italiano, como y suspiro francés, medito y suspiro alemán, descubro y suspiro griego, sintetizo inglés, me abismo sueco y guardo silencio en español.

No se me mal entienda, no domino ninguno, sino más bien son como piedritas que guardo en la bolsa a manera de recuerdos, son pequeñas grietas desde las que se me cuela el mundo y me pone tan triste no poder hablar y entender todo lo que quisiera, pero igual canto, como, medito, descubro, sintetizo, me abismo y guardo silencio.

Y dentro de mí, un paisaje de campiña recibe una mesa de mantel blanco con vino, aceitunas, pan, aceite de olivo, queso y mermelada; bajo un fondo musical extremadamente emocional pienso en la nada, el ethos y la apertura radical. That's my life. Silencio.


FÜR MÄNNER
Überzeugen ist unfruchtbar. 
Walter Benjamin


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¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

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