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Eutanasia y procreación

Estoy parada afuera de mi casa, justo donde caen los rayos del sol de la tarde. Hay pinos frente a mí que veo cada día más altos; me pregunto si hay alguna manera de saber si algo en mí ha crecido como esos pinos. Me siento frágil.

Hace una hora leí un artículo sobre la eutanasia en un tono un tanto aleccionador, quiero decir que quien lo escribió puso por delante su idea de lo bueno. Supongo que todos tenemos ese defecto. Aunque ya no creo que pueda tener una opinión clara de lo que es "bueno", tampoco puedo quedarme en la indiferencia. La vida afecta, las decisiones que tomamos nos impacta de una forma u otra. Cada quien tiene su propio universo de significados y en ese sentido todos estamos en desacuerdo con todos. A lo mejor por eso nos estamos matando directa o indirectamente los unos a los otros. 

Se cuestiona mucho sobre el tomar la vida de otro pero se cuestiona poco sobre darla. La gente se procrea muchas veces sin pensar en las consecuencias. El ser humano cruza animales sin pensar en el destino que les espera; algunos son sólo comida, otros compañía; y luego ya no podemos estar sin ellos porque el sentido que le hemos dado a nuestra vida depende de su presencia.

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Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

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