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¿Quién es el que ve?

El acto de ver va más allá de un evento físico. Ver es una experiencia y las experiencias las tienen las personas.

Dependiendo de las experiencias que haya tenido una persona a lo largo de su vida, dependiendo de las experiencias que esa persona haya seleccionado como significativas y dependiendo de la construcción de su realidad que con ellas haga, será la perspectiva con la que se explicará su siguiente visión.

Nuestra perspectiva dirige la forma en como nos aproximamos al mundo, la forma en como lo explicamos y nuestras elecciones. ¿Cómo podría atreverse alguien a decir que alguien es incorrecto en sus apreciaciones? Digamos que todos estamos correctos por cuanto vemos conforme a lo que conocemos y estamos incorrectos por cuanto somos incapaces de tener acceso completo a lo que estamos viendo. Esta es la principal razón por la cual podemos discurrir y también por la cual los grandes desacuerdos entre perspectivas muy distintas traen disgustos y separación.

El otro me posibilita a abrirme hacia lo que no puedo ver. Cuando alguien me dice lo que ve, no sólo me describe el fenómeno que tiene enfrente, también me habla sobre quién es el que ve.

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¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

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