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El amor no es para todos

En verdad no sé en qué se distingue una pareja de heterosexuales de una pareja de homosexuales. No sé por que marcan tanto su diferencia si en el fondo son iguales. Sucede que, sin importar el gusto por determinado género sexual, hay quienes les gusta hacer drama en pleno centro comercial, los que se humillan por un poco del amor que no pueden darse a sí mismos, los inflexibles que desprecian la entrega del otro, los nerviosos a los que su pareja les reclama un comportamiento y que con la lágrima a punto de salirse del ojo argumentan que así son felices. Qué tal se ven esos que se marchan enojados y luego vuelven para seguir discutiendo, qué tal los que se sienten miserables en su relación y culpan al otro. ¿Alguien a presenciado una pelea entre un energético y un emocional? Eso hago ahora y francamente, aunque se ve que se contienen no dejan de ilustrarme sobre lo que no quiero vivir, verlo es suficiente experiencia para mí.

¿Este tipo de relaciones representan el amor? ¿Es posible una relación a largo plazo?

Hace unos días hablaba con unas amigas sobre los dolores de parto y cómo ahora lo que menos quiere una futura madre es sufrir nada. ¿Buscamos acaso una vida aséptica e indolora? ¿Es que acaso las relaciones que duelen es mejor acabarlas? Un momento, no se tiene que llegar al dolor para hacer algo y tampoco hay que correr de los riesgos: no existe riesgo cero.

Es mi creencia que el amor no implica estar de acuerdo en todo, pero ciertamente en el amor no hay mentiras, chantajes, manipulaciones, dobles mensajes, falta de respeto a la persona. El amor no es para cualquiera, se requiere madurez y conocimiento de sí mismo, por lo menos... (y eso no tiene que ver con el tipo de cuerpo que te despierta deseo).

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¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

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