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Ese brillo en tu mirada

Ese brillo en tu mirada, te han dicho, te descubre transparente... buena. Te miras al espejo y te preguntas si en verdad has sido buena, si en efecto esa es la causa del brillo que asombra. Sabes que no eres buena, ¿quién es bueno en este planeta? Todos tenemos sombras pero sólo algunos las muestran en sus ojos, ¿por qué?

Miras a tus conocidos, buscas el brillo en los ojos de quienes crees son buenos. No lo encuentras. Miras a otros, algunos de ellos perdidos, sufrientes, incapaces, irresponsables; su mirada es transparente, nítida: ahí está el destello. ¿De dónde tal luz? ¿Qué la provoca?

Ayer fuiste mala, alguien te dijo que eras el diablo, una terrorista y una oportunista sólo por quererte y cuidarte. Fuiste al espejo y te miraste a los ojos que para tu sorpresa brillaban mucho más. Quizá, pensaste, toda esta luz no es otra cosa que el amor que a mí me tengo.

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¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

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No se necesita haber estado cerca de perder la vida para tener experiencia de tal posibilidad. Es más, ni siquiera este tipo de experiencias logran arrancar a todos del "pero todavía yo no" que funciona de tabla de salvación. 
Pero no sólo mueren los individuos. También mueren las relaciones, los placeres, los contextos, las ideas, los estados políticos y sociales… vaya, las situaciones sobre las que uno se experimenta como uno mismo. Somos en situación. Nos definimos por la situación en la que nos queremos encontrar, la situaciones en las que hemos estado y la situación en la que nos encontramos. Y todas ellas mueren. 
Nada permanece. Nada. 
La vida se nos…