Entre copal y mariguana

Hace frío, el tiempo se me fue. Quiero contarles como fue muriendo este día entre copal y mariguana, entre lo que soy y lo que pude ser... o decidí no ser o sencillamente no fue.

No hay piel con piel, ni voces que escuchar, ni oídos a dónde llegar. Sólo hay frío y ausencia de caminos: total incertidumbre y una ilusión que sólo alcanza a alumbrar el siguiente paso hacia ningún lado. Eso sí, hay un corazón dispuesto a seguir sintiendo en la luz y en la oscuridad ¿cuál es la diferencia?

Gente por doquier, en su rostro ningún reflejo. Creo que las multitudes no son lo mío, en ellas siempre es de noche, es día de muertos que celebra irónicamente el dolor de lo complejo e incambiable, es la risa que toca la puerta de la locura, la evidencia de la diversidad aislada: estamos solos unos frente a otros.

Copal. Ante los ojos de mi divinidad me pregunto que parte putrefacta de mi ser está creando una linda mujer con una pierna amputada.

Mariguana. Que chingados, por qué no caminar descalza, pintarme el rostro e ir haciendo inventario de una piel seca que sirve para un carajo porque todo es mental.

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