Pensamientos de las 3am

Me tardé un poco buscando la foto adecuada para esta entrada. Tenía que ser oscura como la noche que me circunda, reflejar un poco de melancolía e ironía. No hallé sino ésta y lo que me viene a la mente es que la vida es una obra de teatro, sin oportunidades de volver a hacer un diálogo mal hecho, uno sigue con la falla intentando que nadie se dé cuenta, buscando al vuelo cómo arreglar el papelito que se acaba de hacer.

La vida es una obra de teatro para la cual no se ha ensayado, cada vez que la actuamos olvidamos la representación anterior. La vida es un arriesgue continuo, un constante tomar decisiones sin apenas evaluar muy bien los riesgos porque siempre, cada segundo de vida, es la primera vez. Avanzada la obra se llega a creer que se tiene el control y el siguiente acto se vive pensando en los actos anteriores, no en sí en la escena actual y se toman decisiones con base en lo que se vivió antes y no en lo que se siente en el momento... y a veces, ni así se garantiza un fluir sin tropiezos. La vida no es un monólogo, un obra con un sólo actor. La vida es una obra con millones de actores en escena, colisionando unos con otros, impactándose, transformándose, evitando que el resultado sea el éxito o el fracaso de uno solo.

Me he pasado buscando al apuntador, esa voz que se debe escuchar cuando se tiene duda, cuando no se sabe qué decir o qué acción tomar. Ya no sé que voz es la del apuntador. Cierro los ojos y espero que lo que oiga me haga sentido... muchas veces no es así. Cuando creo que sí todo se deriva en una gran confusión y juro que no entiendo qué más hacer.

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