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Pensamientos de las 3am

Me tardé un poco buscando la foto adecuada para esta entrada. Tenía que ser oscura como la noche que me circunda, reflejar un poco de melancolía e ironía. No hallé sino ésta y lo que me viene a la mente es que la vida es una obra de teatro, sin oportunidades de volver a hacer un diálogo mal hecho, uno sigue con la falla intentando que nadie se dé cuenta, buscando al vuelo cómo arreglar el papelito que se acaba de hacer.

La vida es una obra de teatro para la cual no se ha ensayado, cada vez que la actuamos olvidamos la representación anterior. La vida es un arriesgue continuo, un constante tomar decisiones sin apenas evaluar muy bien los riesgos porque siempre, cada segundo de vida, es la primera vez. Avanzada la obra se llega a creer que se tiene el control y el siguiente acto se vive pensando en los actos anteriores, no en sí en la escena actual y se toman decisiones con base en lo que se vivió antes y no en lo que se siente en el momento... y a veces, ni así se garantiza un fluir sin tropiezos. La vida no es un monólogo, un obra con un sólo actor. La vida es una obra con millones de actores en escena, colisionando unos con otros, impactándose, transformándose, evitando que el resultado sea el éxito o el fracaso de uno solo.

Me he pasado buscando al apuntador, esa voz que se debe escuchar cuando se tiene duda, cuando no se sabe qué decir o qué acción tomar. Ya no sé que voz es la del apuntador. Cierro los ojos y espero que lo que oiga me haga sentido... muchas veces no es así. Cuando creo que sí todo se deriva en una gran confusión y juro que no entiendo qué más hacer.

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¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

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No se necesita haber estado cerca de perder la vida para tener experiencia de tal posibilidad. Es más, ni siquiera este tipo de experiencias logran arrancar a todos del "pero todavía yo no" que funciona de tabla de salvación. 
Pero no sólo mueren los individuos. También mueren las relaciones, los placeres, los contextos, las ideas, los estados políticos y sociales… vaya, las situaciones sobre las que uno se experimenta como uno mismo. Somos en situación. Nos definimos por la situación en la que nos queremos encontrar, la situaciones en las que hemos estado y la situación en la que nos encontramos. Y todas ellas mueren. 
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La vida se nos…