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Mismo lugar, otro tiempo

Hace poco más de un año estaba sentada aquí, desde entonces no había vuelto. Llovía igual que hoy, buen en realidad entonces se caía el cielo y hoy sólo un poco.

En ese entonces aguardaba la hora de entrar al cine y mientras comía algo que ahora no me acuerdo, seguramente porque era cualquier cosa. Igual que hoy, en la mesa de enfrente alguien comía un pastel; ya no se me antoja como antes. Sin embargo, el sentimiento de fondo, ese que le da color a todo lo que veo, parece el mismo y no me gusta. No sé si sea que la película de hoy fue bastante apegada a la cotidianidad en el sentido crudo de la palabra; cuando ves en el cine la vida tal cual es, sin decorados, sin acciones heroicas, sin amores caballerescos, sin dramas sobreactuados, entonces es como si amplificaran con la lente de la cámara la realidad a la que uno se acostumbra y que, de tanto verla, ya no se ve.

El paisaje afuera a cambiado, se ve más cemento aunque los cerros todavía están ahí. Hace más tiempo atrás los vi desde afuera y entre lo nublado había un arcoiris. Hoy no hay arcoiris.

Hace frío. Típico ambiente de los días que me incomodan. El perfume que me puse por la mañana hoy no me va, lo sé porque lo percibo todavía y porque no me hace cerrar los ojos mientras aspiro. Hoy quisiera obsequiarme algo, pero me tendría que ir de aquí, dejar de escribir. Sería mucho mejor que vinieran a ofrecerme alguna bebida caliente.

Si los días separados por tanto tiempo parecen iguales, no quiere decir que nada haya pasado. A diario pasan muchas cosas, sólo que uno se queda sustancialmente en un estado. Se me ocurren varias razones por las que sucede esto pero me da un poco de reserva escribirlas, y es que me incomodan. No creo que escribirlas las exorcice, lo sé porque acabo de terminar el libro de un filósofo que al parecer lo perseguía la muerte y por más que escribía de ella desde cualquier tema, nunca lo dejó en paz y al final acabó muerto con todo y sus miedos a la muerte. 

El frío aquí ya es demasiado para seguir escribiendo al vuelo mis pensamientos. Voy en pos de un café  y a leer a otro lado. Mientras les dejo un rato largo porque la tesis me tiene con el cerebro ocupado y me revolotea la angustia del tiempo que no pasa y de pronto se va todo.

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