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Follow the lider

Hace poco vi una película sobre Antonio de Padua, un poco mala, que me hizo preguntarme si era posible que un poblado cambiara su forma de ver las cosas simplemente por escuchar al fraile originario de Lisboa. Si sólo me quedo con esta idea de "iluminación" que hace ir a todos por el camino del bien gracias a las palabras de un santo, termino por no creer nada y reirme de lo cursi que suena. Pero si antes de eso, me pongo a pensar en Hitler y su capacidad de mover más que un poblado con sus dotes de orador, la cosa cambia... Nadie piensa en Hitler como un santo ni a los nazis como iluminados simplemente por una categorización de lo bueno y lo malo.

De modo que sí, que se pueden mover masas haciendo uso de la retórica. Es más fácil mover a una masa que a un grupo de individuos con mente propia, digo, con capacidad de razonamiento y conocimiento de sí mismos. Las masas seguirán siendo seguidores con miedo a tomar su propio camino, perezosos y niños mentales que buscan a un padre a quien seguir; la masa busca a quien responsabilizar, la masa sigue esperando la llegada del superhombre que todo lo solucione.

La diferencia entre un líder y la masa es que el líder se consulta a sí mismo, que es un maestro de sí mismo y que se dispone a ir a donde él quiere y no a donde van todos.

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"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

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