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Compartir

Hacerle la vida imposible a los demás porque te sientes mal, está del nabo. Fingir que estás perfecto y que nunca te a pasado nada porque lo controlas todo o porque eres muy maduro, quizá no "haga olas" pero definitivamente no ayuda al mundo que cada vez está más frenético en aparentar lo que no es.

Los domingos generalmente voy a caminar con mi amiga Paulina por alrededor de dos horas y media. La caminata, que muy bien nos hace físicamente, nos sirve para compartir lo que estamos pasando y eso es genial. Ninguna de las dos espera que la otra le arregle sus problemas, ni que se sienta del nabo por una especie de "empatía" mal enfocada. Cuando platicamos lo hacemos para compartir que no, la vida no es perfecta, pero a que aquí estamos dándole lo mejor que podemos y también para escucharnos a nosotras mismas lo que durante la semana nada más pensamos. Es muy valiosa la plática sin expectativas ni obligaciones.

Hace algunos domingos le comentaba a mi amiga justamente eso de que parece que a la demás gente no le pasa nada y entonces uno se siente como la cosa más rara del planeta, pero que afortunadamente hay gente que escribe libros y hace videos de las cosas que les pasan y entonces uno se siente menos raro.

Entiendo que compartir sea para algunos ser vulnerables (aunque en realidad somos vulnerables) y no quieran que los demás les sepan sus debilidades para que no se aprovechen de ello (tiene razón, no hemos crecido como sociedad y parece que, como sociedad, estamos en pre-escolar). Lo malo es que uno se lo traga todo y luego de un tiempo la cosa revienta y lo mandamos todo al carajo o nos escondemos tras entretenimientos, consumismo, alcohol y/o drogas, o, en el mejor de los casos, terminamos en terapia psicológica. Aparentar no le hace bien a nadie, ni siquiera nos permite madurar el manejo de nuestras emociones (si no nos sabemos "administrar" estamos fritos porque nadie más puede "administrarnos" por nosotros).

Así que desde mi punto de vista, compartir está muy bien, porque te ayuda a acercarte a los demás al darte cuenta que no te pasa sólo a ti y también te ayuda a desarrollar la compasión por los demás porque todos hemos de alguna manera sufrido algo.

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