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¿Se puede renunciar a un hermano?

Un hermano no es un "eso" aunque a veces lo parezca, sin embargo sí es un otro cuya diferencia disonante te quiebra todo propósito de seguir considerándolo como algo propio.

Un hermano tiene implicado en los padres la relación contigo, de modo que sin pedirlo un hermano es siempre "tu" hermano. Un hermano, pues, te es propio, es tuyo, es biológicamente compatible; moralmente, sangre irrenunciable; historiográficamente, compañero; espiritualmente, mismidad. ¿Se puede renunciar a un hermano? Quieras o no, con un hermano compartes algo y no puedes verlo por completo ajeno aunque toda su forma de ser te repela hacia otra galaxia.

Mi pregunta tiene una intensión, busca justificaciones, exoneraciones, permisos, simpatías.

Un hermano puede serlo de muchas maneras. Para la experiencia pura y terrena del aquí y ahora, un hermano debe ejercer como tal o bien tan sólo es un: "sucedió que mis padres tuvieron un hijo con el cual compartí momentos por un tiempo pero ya no". Renunciar en tal caso es dejar ir la idea de algo que fue pero ya no es o ya no quieres que sea por mero sentido de protección emocional, mental y, por ende, física. La renunciar es un soltar algo sin saber si se va a ir para siempre… renunciar es una experiencia que cuando se aproxima hay que decirle sí sin miedo igual que se le dice sí a otro día y se deja ir el ayer. Dejar ir el ayer no es olvidar, no es negar, es permitir que otra configuración de circunstancias se dé en libertad.

De lo que es un hermano se puede decir cualquier cosa, incluso la figura del hermano puede idealizarse. Ves lo que puede ser un hermano, lo que un hermano ha sido para otros y piensas lo que tu hermano podría ser para ti. La cuestión aquí es que no es. Es lo que es. No hay más.

Creo fervientemente que toda idealización daña la experiencia actual de lo que es ahora. Me pregunto si las idealizaciones sirven para algo a parte de para crear historias y fundamentar dogmatismos.

¿A qué se renuncia? A la idealización porque lo que es, es sin más. Lo que sigue después es actuar en consecuencia e ir resignificando tus experiencias.

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