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Mostrando entradas de diciembre, 2016

Los juegos de la consciencia

Se dice que el hombre es un ser social. ¿En qué sentido? No creo que en aquel de reunirse en fiestas y agarrarse de las manos porque vaya que la pasaríamos mucho mejor. Ser social tiene un sentido más profundo y no tiene que estar ligado necesariamente con el conglomerarse físicamente. Ser social, me parece, tiene que ver con nuestra necesidad de darnos y dar sentido a  nuestra realidad por medio o gracias a los otros.

Si bien es cierto que como ningún otro ser —que sepamos— el ser humano concibe su realidad mediante la representación de ésta en la consciencia. Todo lo bueno y lo malo, así como su distinción sucede en la consciencia, no en la realidad per se. Toda la realidad representada en la consciencia sólo es posible obtenerla mediante la participación y comunicación entre varios seres humanos porque es imprescindible el comparar, evaluar y valorar lo que se observa y lo que se experimenta. Ninguna experiencia es completa para el hombre consciente sin su posterior representación…

El arte de no tener prisa

No hay nada en este mundo de hoy que nos persuada de no tener prisa, al contrario, aquí no hay tiempo para nada, todo ya va tarde y lo más importante: estamos a un paso de la muerte.

Vivimos en un estado de aceleramiento que ha probado no llevarnos a ningún lado. Todas las decisiones apresuradas no hacen sino robarnos el tiempo bajo la aparente eficacia de quién ya siempre está puesto en marcha sin una evaluación detenida de dónde está y que es lo que realmente quiere. 
Las decisiones apresuradas no sólo nos quitan el presente, también nos roban el futuro al llevarnos a situaciones caóticas que sólo lucieron razonables en los dos minutos que les dedicamos a pensarlas. Decidimos con base en nuestras angustias, pero peor todavía, decidimos basándonos en lo que debiéramos hacer para mantener en desarrollo el estado en el que nos vemos más deseables, más exitosos. Dicho de otra manera, decidimos con base en las apariencias y no de acuerdo a nuestras circunstancias. Decidimos como si tuvi…