Ir al contenido principal

Quién puede ser con este frío

Vaya, que uno, en cualquier circunstancia es. Ni duda. Pero eso de que la regularidad con la que uno es se vea interrumpida por un voraz frío húmedo y unos desolados cielos grises por los que el sol no se atreve a asomar, nos deja con la pregunta por el "ser" en la boca. Que así no se puede, que no hay condiciones para asomarse fuera del jorongo, no hay condiciones para ser.

Hace frío. Llovió toda la mañana y amenaza seguir lloviendo por la tarde. Y para los desacostumbrados a climas así, pues la cosa se pone violenta y no queda mas que hacerse ovillo y entrar en un círculo interminable de té caliente e idas al baño.

Los pensamientos se estancan en las repeticiones de "tengo frío". La música alegre no empata con el clima y uno recurre a una ambientación de retiro y guarda. Uno es en latencia. Ahora vendría bien una fogata pero en las ciudades cargadas de polución no es opción. Todo se ralentiza. "Muevete", sería la orden de mi madre, "ponte a hacer algo". ¡Vaya! Que estoy leyendo (intentando), que estoy pensando (intentando). Afortunado aquel que tiene comal grande para echar tortillas y enfocarse en hacer docena tras docena. Yo tengo libros, libreta y papel… y el helado teclado de esta compu desde la que me quejo.

Creo que dejaré el jorongo por un conjunto deportivo y me iré a correr un poco, a moverme pues, y a suspender el ser regular por otro mas ad hoc con este frío que no deja pensar (al menos no a mí).

Entradas populares de este blog

¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

Aunque bien es de todos conocido que todo aquello dotado de vida e individualidad cuál célula autocontenida, dígase hombres, animales, plantas, organismos… mueren, y que sólo los hombres se enfrentan a su muerte con antelación como la más temida e ineludible de las profecías, pocos experimentan, como tal, la posibilidad.

No se necesita haber estado cerca de perder la vida para tener experiencia de tal posibilidad. Es más, ni siquiera este tipo de experiencias logran arrancar a todos del "pero todavía yo no" que funciona de tabla de salvación. 
Pero no sólo mueren los individuos. También mueren las relaciones, los placeres, los contextos, las ideas, los estados políticos y sociales… vaya, las situaciones sobre las que uno se experimenta como uno mismo. Somos en situación. Nos definimos por la situación en la que nos queremos encontrar, la situaciones en las que hemos estado y la situación en la que nos encontramos. Y todas ellas mueren. 
Nada permanece. Nada. 
La vida se nos…