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Todo pasa, esto también

¿Cuántas veces hemos escuchado eso de que "nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido"? Todo lo que tienes ahora lo vas a perder, ante el miedo te aseguras de que los bienes se queden ahí por siempre y mientras se te escurren entre los dedos los días, las relaciones, el frío, el calor, el descanso, la actividad, las comidas familiares, las comidas en soledad. La vida se escapa, las experiencias, la gente a tu lado.

Hoy te cansas de verle la cara a alguien simplemente por que ya la has visto demasiadas veces, y mañana ya no está. Hoy te aferras a tus posesiones y mañana en la soledad ya todas ellas carecen de sentido porque, el sentido se lo da la posibilidad de compartir la experiencia de ellas con alguien más. ¿De qué sirve la botella de vino escondida en espera de un momento digno si ese momento nunca llega o ya se fue porque cuando llegó era muy poco para ti? ¿De qué sirve esa ropa linda si no hay quien reciba la sonrisa de lo bien que te sientes con ella?

El sol del que te cubres hoy lo añorarás mañana que el día esté gris. La lluvia que hoy te causa tanto inconveniente la extrañarás cuando todo a tu alrededor esté seco. Todo pasa y lo dejas pasar sin dedicarle un momento de gratitud.

Todo lo que creas que se queda contigo por siempre, como la idea de ti mismo, la propiedad a perpetuidad, no hace más que darte un sentido de seguridad falso, porque en realidad ¿qué estás asegurando?

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