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Permiso de libertad

Hoy quiero darme permiso de cambiar mis sueños, los de toda la vida. Hoy quiero decirme que está bien renunciar a ellos porque ya no siento que sean lo que quiero.

Hoy no quiero nada más. Está perfecto lo que tengo hoy, me queda justo. Mañana, no sé, quizá me arrepienta por todas las cosas que no preví y por todas las cosas que dejé de hacer. De cualquier manera siempre lo hago, siempre encuentro que reprocharme en pos de la excelencia que sigo arrastrando, pese a que la detesto, como estigma. 

No sé del futuro, en realidad hace bastante tiempo que no hago planes. Aún así pensaba en los sueños cada vez más lejanos de mí y ello me causaba una gran ansiedad. Ya no más. Hoy me libero de ellos. Espero que la costumbre de pensar en ellos no los traiga de vuelta: es tan cansado perseguirlos. 

No sé si tenga sueños nuevos. No sé qué quiero para dentro de unos años. Hoy estoy bien así. 

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"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

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