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¿Qué actitud tomar?

Uno de las ventajas de publicar en blogs o redes sociales es que la gente te lee. No recibes ni un peso, pero te leen. Hasta aquí estaba de acuerdo. 

Cuando uso textos de otras pesonas me aseguro de escribir también la fuente y si es una cita textual la entrecomillo. Porque e lindo que tantos textos estén disponibles gratis, pero también es lindo dar crédito a su creador. 

Bueno, pensaba que no muchos me leían, pero parece que sí y no todos saben que lo escribí yo, ¿por qué? Porque me enterado que me copian sin citarme. No sé sí sentirme alagada u ofendida. Vaya, he leído frases que la gente pone como sí le saliera de su inspiración y se muy bien que las escribió algún poeta o filósofo reconocido. 

¿Cómo hace un escritor, así como yo, en una sociedad donde se toma sin pedir y sin dar las gracias? Así como cualquier profesional, un escritor invierte mucho para poder crear, la diferencia es que no tenemos oficinas ni damos consulta. Sería lindo que nos reconocieran y, más lindo, que nos publicaran con todo y nuestro nombre... al menos. 

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¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

Cuando pase el temblor

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La soberbia y la indiferencia se cultivan en el “antes”. El hombre que se siente dueño de su destino se vive completamente, paradójicamente, a merced de tal destino. El hombre en el “antes” cree que no hay nada que temer y que no hay nada que no pueda conocer; pero este hombre no conoce la humildad. En la ilusión que le hace creer que es dueño de sí, se olvida de sí mismo en sus ocupaciones, en su ajetreada cotidianidad: no hay tiempo para nada más que el repetir una y otra vez su acostumbrado hacer. 
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