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Pensando en voz alta un consejo de bolsillo

Dicen que la manera más fácil de posponer la felicidad es teniendo en consideración el pasado, la gente y el dinero.

El pasado es un conjunto de recuerdos que tienen la particularidad de no cambiar nunca. Quizá en un momento eso de cierta seguridad, pero es como contemplar una piedra todo el tiempo, cargarla a todos lados y creer finalmente que tú eres la piedra. 

La gente en general tiene su propia agenda. La vida de ellos, desde su punto de vista, va antes que la tuya. Sí bien es cierto que les necesitas para conocerte no significa que ellos te digan quien eres —es imposible que lo sepan— sino que su función es la de un espejo que te proyecta lo que haces frente a ellos. Más no esperes.

Y el dinero, ahh, desearlo por encima de todo te deja presisamente sin nada. 

¿Qué sentido tiene escribir esto? Igual uno añora poseer lo que fue, lo que está siendo y lo que nunca en verdad ha existido. Y lo único con lo que puede contar uno es con este instante que tan pronto lo quieres aprehender, ya ha pasado. 

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