Ir al contenido principal

Esperanza

¿Qué se necesita para ser capaz de sentir-tener esperanza?

La esperanza es un aguardar por algo. Es la paciencia que cree en la posibilidad. Es, digámoslo de la manera más pedante posible, la capacidad cognitiva que emerge de nuestro poder recordar (hacer experiencia) en conjunto con el poder planear (proyectarnos en el futuro). La esperanza no tiene cabida para quien vive el momento. La esperanza no es una respuesta en automático de un organismo, es una construcción compleja a voluntad.

La esperanza, me acuerdo bien, era considerada una virtud que ahora no tiene sentido con la promoción del "aquí y ahora".

Yo creo que la esperanza es la capacidad de soñar despiertos. Tener sueños, y creer que pueden ser posibles, es el alimento de las más bellas acciones. Los sueños son anhelos de vida que dulcemente nos toman de la mano y nos ayudan a seguir un camino incierto.

No, la esperanza no nos venda los ojos, ese es el trabajo de la ignorancia. La esperanza no nos parte el corazón, eso sólo es posible con la ingenuidad.

Aunque hay sueños que de tan imposibles parecen ingenuos, y de tan elevados parecen sin fundamentos. Pero díganme, ¿cómo no tener esperanza en una comunidad amable entre seres humanos? Cuando se extinga la luz de esta esperanza, verdaderamente estaremos perdidos.

Entradas populares de este blog

¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

Aunque bien es de todos conocido que todo aquello dotado de vida e individualidad cuál célula autocontenida, dígase hombres, animales, plantas, organismos… mueren, y que sólo los hombres se enfrentan a su muerte con antelación como la más temida e ineludible de las profecías, pocos experimentan, como tal, la posibilidad.

No se necesita haber estado cerca de perder la vida para tener experiencia de tal posibilidad. Es más, ni siquiera este tipo de experiencias logran arrancar a todos del "pero todavía yo no" que funciona de tabla de salvación. 
Pero no sólo mueren los individuos. También mueren las relaciones, los placeres, los contextos, las ideas, los estados políticos y sociales… vaya, las situaciones sobre las que uno se experimenta como uno mismo. Somos en situación. Nos definimos por la situación en la que nos queremos encontrar, la situaciones en las que hemos estado y la situación en la que nos encontramos. Y todas ellas mueren. 
Nada permanece. Nada. 
La vida se nos…