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¿Y si esto es un juego de mesa?

Estoy pensando en una analogía. Supongamos que la vida es un juego de mesa y nuestra realidad se compone de fichas, tablero, dados, reglas del juego, etc. Todos sabemos que: el juego completo se terminará alguna vez y que muchos de nosotros abandonaremos el juego antes de que este llegue a su fin.

Entonces aparece la ciencia que son los participantes del juego que buscan explicar las reglas del juego, la composición de sus elementos, la composición de los elementos, la posibilidad de otros juegos distintos al nuestro y demás.

Pero, nadie nos explicará por qué es que estamos jugando aquí este juego. Somos en función del juego. No podemos explicarnos fuera del él sin recurrir a lo que conocemos del juego mismo. Estamos atrapados en el juego.

El sentido que le demos a nuestra presencia en el juego y el tipo de jugadores que seamos (frenéticos, obsesivos, faltos de interés, divertidos, agobiados, solitarios, de equipo, tramposos, rígidos,...) dependerá de nosotros. De cómo y por qué tenemos la facultad de dar sentido y estilo a nuestra participación en el juego —y nada más—, no sabemos: es la característica emergente de las fichas que somos.

Pensar en un jugador maestro por encima de todo el juego, es de lo más ridículo, aburrido y carente de imaginación.

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