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Mostrando entradas de 2013

Antes de la media noche del último día del año

Es bastante temprano aún para decir que ésta es la última reflexión del año. De aquí a la media noche pueden pasar muchas cosas, pero voy apostar porque no será así y porque lo que resta del día pasará en santa calma y confort. Me bañaré, saldré a la calle, comeré, beberé café, buscaré películas, regresaré a casa a verlas y esperaré la entrada del 2014 (según el sistema de tiempo establecida por los hombres) con una copa de champagne, que es un símbolo de lo que se merecen las experiencias pasadas.

Vine aquí a escribir porque no quiero que se me olvide lo que está pasando por mi cabeza junto con toda la sensación de importancia que siento en el cuerpo. (Desde luego que me doy cuenta de la tendencia dualista de mis comentarios que se niega a abandonar mi discurso. Favor de tomarla como un modo de expresión).

Trataré de escribir lo que sucede. Seguramente me quedaré corta pues les aseguro que hay un montón de vericuetos y me espanta que lo deje todo muy simple (ya me he topado con lect…

Sobre libros, desahogo

Bien, he acomodado cuidadosamente mis libros. Dos cosas han sucedido: el librero que armé con tabiques y tablas, ocupando toda una pared de mi recién habilitado reading room, se encuentra saturado; y, lo que es peor, tengo un montón de libros sin leer y, aún así, cada vez que voy a una librería o leo mis blogs favoritos o leo un libro: quiero más.

Ahora, dado lo anterior, estoy en una crisis de angustia pensando en todo lo que nunca podré leer e incluso en que quizá los libros que tengo nunca los pueda leer. 
Tenemos tan poco tiempo.

A punto de dejar atrás el 2013

Desperté con frío —que raro—, fui a la cocina por algo caliente y volví a la cama a leer cualquier cosa (Facebook, a decir verdad) y con ese vacío que causa el leer cualquier cosa incomodándome mi ocioso 26 de diciembre, tomé un libro de filosofía, plumones, plumas, libreta y mi iPad hermosa. Ya rodeada de cosas buenas, incluyendo un humeante café viajero, abrí la aplicación Zite para entrar en ambiente inspirador.

El cielo afuera azul. Bien. La señora de la tiendita de enfrente, con su voz estereofónica, sin saberlo me anunció que todo iba bien: el mundo sigue allá afuera. 
—¿Cómo hago para engancharme en un ritmo altamente inspirado y productivo para trabajar en mi tesis y darle dirección a mi escritura creativa?— pensaba mientras navegaba entre artículos puestos en mi Zite a mi gusto y medida. ¡Cuánta gente creativa y dedicada hay que me hace la mañana tan feliz! Mil gracias a todos. 
Me encontré un sitio lindo: Brain Pickings, casual, inteligente y creativo. Me inscribí a su news…

22 de Diciembre de un año muy lejano

Quisiera ver uno de esos programas especiales navideños que solía ver cuando vivía con mis papás en aquel departamento del quinto piso que nos tenía a todos asustados después de los temblores del 85. Por aquella época desde el balcón podía ver el departamento de mis abuelitos, podía bajar a verlos, a tomar algún refresco en botella que dejaban al lado del refrigerador.
Quisiera prender la tele y acostarme en el sofá mientras escucho a los hermanos Osmond o veo algún anuario de lo que sucedió en algún año entre los 70s y los 80s. Quiero ver árboles adornados y escuchar canciones navideñas, quiero voltear a ver la mesa redonda de mantel blanco y platones de chocolates y frutas secas.
Quiero ver la Navidad con Charlie Brown. Quiero ver películas viejas como esa de Mujercitas en la que salía Elizabeth Taylor. Quiero soñar de nuevo en lo bueno que será mi vida de grande: escribiré, haré galletas en Navidad,… lo demás lo puedo editar. Sólo quiero volver a creer que no pasa nada y que todo es…

Elliott Erwitt, Paolo Roversi, Inta Ruka

Gracias al otro, sabes quién eres.

Aislado no tiene sentido, el mensaje aparece en la confrontación de lo que aparece como opuesto, del siempre posible mirar distinto. 
La lente de tres fotógrafos completamente distintos me explican el uno al otro. Curioso, digo. ¿Pero qué diablos?, me pierdo. Ahhh, lo entiendo. 
Del comercial, al autonombrado místico para luego encuadrar en la fotógrafa de método. Así los veo, así se me aparecen.  En el medio, de un supuesto sin sentido, cobra la proporción tremenda gracias a quien tiene los pues en la tierra: ¿qué puede revelar el ser? ¿Qué puede mostrar del ser una fotografía que capta solamente las formas cargadas de sentido ajeno? Todo y nada. La pasmosa nada que aparece para angustiarte del sinsentido de las formas. El ser debajo de ello se abre angustiante y te despoja de la idea de lo artístico para cuestionarte precisamente del arte en ti, de tu mirada, de tu identificación en las formas: tú en ellas, no ellas en ti.

Bodvár of Sweden No. 5 Rosé

No tengo la menor idea de por qué los vinos rosados saben mejor en Suecia. Creo que el clima, el ambiente o el swedish mood (lo que percibo de los suecos, no tengo modo de explicarlo) hacen de la experiencia de beber un vino rosado algo inigualable —aún más que beberlo en Niza.

Creo que además del carácter de determinada cepa o determinado productor está el carácter que le añade el lugar donde se descorcha. Y no es que esté decorado de tal o cual manera, sino que entra en frecuencia con el ánimo o sensibilidad del lugar. Al menos es lo que yo percibo.

Los favoritos de la existencia

Uno viene a la vida y empieza a acumular, entre muchas otras cosas, los favoritos de la existencia. Dependiendo del momento en que le pregunten a uno: ¿qué es lo que más te gusta de la vida?, es que aparecerá una  de esas cosas que hacen que la vida sea vida.

En la lista de mis favoritos de la existencia están, sin un orden en especial: la comida/bebida, la música, el aire, el sol. Hay otras cosas pero son más difíciles de conseguir y, además, creo que si en algún momento no disfruto estos cuatro favoritos (en el tipo particular que me gustan), es que realmente me encuentro muy muy mal. Y digo "creo" porque hasta el momento no he dejado de disfrutar mis favoritos, ni estando enferma dejo de disfrutar la comida, por ejemplo.

Mis favoritos de la existencia me sostienen cuando la cosa va muy mal, son como alimento/medicina del alma, me hacen creer que Dios existe.

TV

I see the TV and there is she. She is seing the TV, she is sad but, as always, she finds the way to put herself together and continue with her life, no the sad life, her amazing life.

Why am I writing in English? I do not know, the words just come to me. 
I just decide to be a fiction character, I am watching the TV and it will be enought to me in order to become strong and continue with my amazing life.

Usada

Cuando he usado mucho las manos, tomando cualquier cosa, lavando sin guantes, mis uñas quedan horribles y, sin embargo, siempre puedo arreglarlas: corto las uñas, corto las cutículas, froto mis manos con azúcar y aceite, pulo mis uñas, esmalte, humectante, listo.

Mi vida, a esa, no le puedo hacer nada. No la puedo pulir, no hay esmalte que cubra lo que no quiero ver. Mi vida está aquí toda usada, toda imperfecta, con filos que me raspan, con cortadas que arden, con errores... Y no hay otra forma de llevar la vida, no hay guantes que la cubran ni posibilidad de no usarla. 
La vida no se lava ni se guarda en una vitrina para sólo mirarla. 
Por algún lugar escuché algo así como que Heidegger quería decir Meaning en lugar de Being. Hoy, en un curso on line, escuché que para Wittgenstein Meaning era, en todo caso, Using
El ser es uso, me queda claro. Tengo que lidiar con ello.

Durante una sesión de TV dominical

Y llega el punto en el que uno se cansa de hacer lo correcto para darle paso a lo que uno desea.

Por ejemplo justo ahora que mentalmente me debato sobre escribir lo correcto, en replantear el deseo como deseo de hacer lo correcto... Bien, es imposible que un ser humano consciente deje de pensar, de modo que para mí resulta antinatural dejar de cuestionar-me. Y llega un punto en el que por un instante dejo de hacerlo y justo instantes después inicio una serie de justificaciones sobre mis decisiones. Así, la cosa: unos evaden, yo analizo y cuestiono. 
Me he sentado a ver la televisión desde la mañana con un libro al lado para evitar remordimientos. El libro es bastante tentador pero no lo he abierto. Me gusta lo que está en la tele porque conecta ahora conmigo (bueno estoy escribiendo esto en un replay para continuar en el mismo ambiance). Veo una cafetería, me encantan las cafeterías, gente desconocida te acompaña sin necesidad de hablarles, bebidas con aromas muy gratos, colores tier…

Cambio, ¿ahora?

Muchos repetimos como loros, es decir, de dientes para afuera, que el cambio comienza ahora. Todos sabemos que la muerte es una certeza a la vuelta de la esquina y seguimos haciendo de todo por evitar que semejante certeza nos deje con una conciencia al borde del abismo.

Muchos nos damos a la tarea de encadenar correos electrónicos, reenviamos lo que nos llega como si re-vomitáramos una idea bastante manoseada. Y, si alguno lee a conciencia lo que reenvía, al poco rato lo olvida, y si lo recuerda será como quien repite un refrán sin hacer experiencia de ello. Nos gusta el ritmo del sonsonete que nos adormece y nos aparta de lo que no queremos ver. 
Queremos cambiar a cierto estado y no hacemos nada que resulte efectivo, tan sólo esperamos a que llegue el fin de año  para escribir la lista de propósitos con la misma intención que uno ve un partido de fútbol.

De observadora

Mientras espero, una espera larga, estoy de mirona. Miro aquí, miro allá. Un zapateado me llama la atención y me pregunto ¿por qué tres soldaditos juegan con sus rifles todos lindos, y a pierna alzada en sincronía cambian de lugar, dándole vueltas y vueltas a los rifles? ¿Qué razón poderosa los tiene haciendo la rutina una y otra vez? ¿Qué resguardan? ¿A quién le dedican semejante rito? Utilidad claramente se ve que no hay, y placer, francamente, después de la tercer repetición, no creo que les dé.

Quizá están para mí. Nadie más les mira. Nadie más les escucha. 
Soy la nueva conocida por acá. La conocida de sólo un día. Un policía se acerca a hacerme confidencias y a desahogarse de los contras de su trabajo   Me explica. Le escucho. Los soldaditos siguen en lo suyo (aunque no sé si en realidad "eso" es lo suyo). Lo mío es escribir y mirar (afuera y adentro). 
Siempre me pregunto, cuando veo a alguien en una situación difícil o incómoda, ¿y si quieren ir al baño, cómo le hac…

Autoterapia o pensando en voz alta

Parece ser que sólo hasta que mi estado emocional ha recuperado cierta calma, es que puedo darme cuenta de cómo mis reacciones actuales reflejan las heridas (o los aprendizajes) y las heridas sobre las heridas (o los reforzamientos del aprendizaje).

Se te cae el helado al punto que le vas a dar el primer lengüetazo. Al siguiente helado tomas cierta precaución, es inevitable (por eso aprendemos), y si se vuelve a repetir la experiencia, tus decisiones respecto a si vuelves a intentarlo o cómo lo intentas reflejaran sin lugar a duda tu experiencia. Si sabes sobreponerte a la frustración, lo volverás a intentar; si reflexionas sobre los hechos, modificarás tus acciones para ensayar una nueva aproximación; si tu deseo es superior a tus malas experiencias, es posible que experimentes dolor ya sea que lo vuelvas a intentar o no porque todo cuanto deseas profundamente marca mucho más tu personalidad y esos deseos son tratados en calidad de místicos pues no los puedes explicar, simplemente d…

Otra vez la muerte

Sólo podemos hablar de la muerte en tercera persona. Ella es la última vivencia de la que no podremos hacer experiencia pues nunca nos será dado el poder narrarla ni siquiera a nosotros mismos: en su conclusión no hay un "sí mismo".
Pero desde el punto de vista de aquel que ve la muerte de los otros, se puede decir mucho. Cada muerte llega para sorprender, nunca se habrán tenido suficientes experiencias de la muerte de los otros para tomar con soltura la siguiente muerte. Nunca tendremos suficiente de la experiencia, siempre habrá oportunidad de que nos tome por sorpresa y que tengamos que dedicar un tiempo a reflexionar sobre lo que nos sucede adentro por la muerte del otro. Porque, lo que sucede afuera, eso, bien puede aprenderse, bien se puede seguir un camino probado antes. 
Que el otro se muera va más allá de preparar servicios funerarios, cerrar "oficialmente" las relaciones con el mundo que deja el otro: finiquitar asuntos, reconfigurar la vida de todos los…

Pensamientos sobre el erotismo y la muerte

Por estos días he andado revisando conceptos que se oponen y que sin embargo constituyen un par mediante el cual evaluamos y hacemos elecciones de vida, como blanco y negro.

En un primer acercamiento pensé que el erotismo y la muerte se oponían, porque es evidente que cuando una relación sentimental está muriendo el primer síntoma es la desaparición del erotismo. Estoy aquí viendo al erotismo como la pulsión de vida que sustenta el deseo de entrega, el deseo de darse a la experiencia; lo contrario del erotismo sería el retraimiento como el de una flor que se está secando.

No creo que el erotismo se oponga a la muerte porque en la entrega de sí mismo hay un renunciamiento y por tanto una muerte posibilitadora. También creo que se puede llegar a la muerte última, la definitiva y total del ser, desde el erotismo. Así me gustaría morir.

Me gustaría entregarme a la muerte completamente abierta, sintiendo cada parte de mi cuerpo, oliendo la atmósfera que me rodea, sin miedo.

Sí, es posible…

Mismo lugar, otro tiempo

Hace poco más de un año estaba sentada aquí, desde entonces no había vuelto. Llovía igual que hoy, buen en realidad entonces se caía el cielo y hoy sólo un poco.
En ese entonces aguardaba la hora de entrar al cine y mientras comía algo que ahora no me acuerdo, seguramente porque era cualquier cosa. Igual que hoy, en la mesa de enfrente alguien comía un pastel; ya no se me antoja como antes. Sin embargo, el sentimiento de fondo, ese que le da color a todo lo que veo, parece el mismo y no me gusta. No sé si sea que la película de hoy fue bastante apegada a la cotidianidad en el sentido crudo de la palabra; cuando ves en el cine la vida tal cual es, sin decorados, sin acciones heroicas, sin amores caballerescos, sin dramas sobreactuados, entonces es como si amplificaran con la lente de la cámara la realidad a la que uno se acostumbra y que, de tanto verla, ya no se ve.
El paisaje afuera a cambiado, se ve más cemento aunque los cerros todavía están ahí. Hace más tiempo atrás los vi desde af…

Mi fe

Tengo fe, sólo que no la comparto y no sé por qué. 
Será que cada vez que alguien me comparte la suya, me alejo de ella como si fuera a contagiarme de algo incurable que me apartaría para siempre de mí. 
¿Para qué compartir mis creencias si jamás alguien distinto de yo misma podría entender de dónde viene mi fe? La fe es parte de la condición humana pero su elaboración es estrictamente personal e intransferible. Hablar de mi fe es como contar un cuento en el que puedes, o no, entretenerte y que después deberías olvidar. Construir a partir de lo que dice otro es construir sobre el vacío, baste decir que no hay fundamento compartido, tan sólo similitudes. 
¿A qué me parezco? A aquellos que hablan con ángeles y luego son incapaces de hablar sobre ellos con seguridad de su existencia porque en realidad no hay nada que pueda compartir como una certeza salvo un "a mí me parece que están ahí". No hay sentencia más frágil que esa.
Cuando me siento mal y los invoco y luego-luego me sient…

Soy afortunada

Hoy tomé otro día de mis vacaciones urbanas y salí a la calle a tomar peseros y metro. De ida me parecía que me incorporaba a todo ese mar de gente que uno suele ignorar: ahí estamos todos, apretados, presurosos, ignorándonos los unos a los otros.

Tengo suerte en el pesero y hay un lugar donde quepo (generalmente voy parada porque los asientos son tan reducidos que mis piernas no entran). Llegamos al paradero, todo luce más lleno, saturado, charcos de agua sucia, planchas llenas de grasa para preparar alimentos: sopes, tortas, tacos, tripas. Parezco nueva por el rumbo, me equivoco en la entrada al metro porque no tiene ningún letrero. La mayoría camina en automático, se saben el camino de memoria y no necesitan letreros. Regreso, vuelvo a intentarlo, compro el boleto, tres pesos. Iré de metro Universidad a Cuatro Caminos por sólo tres pesos, seguro es una bendición para todos aquellos que lo tienen que tomar a diario, ida y vuelta, más peseros, más comida. La gente aquí no se ve que …

Diciendo Sí a la lectura

Estoy muy contenta. Las mujeres de la ciudad se acercan a la lectura: en el vagón del metro dedicado a las mujeres pude ver que al menos 5 llevábamos un libro como compañía y que en lugar de entretenernos con un celular elegimos leer.

Leer no es una postura, la dedicación que demanda no permite que uno lea por pose. Una vez que lees, lees: estás ahí con todo en un espacio que te despierta de largo sueño de no estar contigo.

Melodía afónica de media noche

Vengo a tratar de olvidar, a buscar la quietud del fondo blanco y el cursor titilante. Estoy aquí buscando el sueño tranquilo que se presenta cuando el mañana es cierta. Vengo a dejar mis acertijos, laberintos y divagaciones; quiero dejarlos en prenda y llevarme a cambio ilusiones para verlas mientras duermo.

Nunca hay soluciones a la media noche. 
Hoy los ángeles están muy callados. 
Aquí no huele a nada, se oyen las respiraciones de todos los que no tienen pendientes. 
No poder dormir de noche es como estar en el limbo, expurgando los pecados en la soledad a temperatura incómoda. 
No hay nada que verle al refrigerador ni al Facebook. Y no me alcanzan las ganas para leer un libro. Y es que los libros hay que leerlos con café y cierto temple de ánimo de por medio. Tengo a tantos libros esperando...
Mis mayores preocupaciones no tienen solución. Así es el juego de la vida. Observas tu horizonte y caminas, luego el paisaje cambia y te confundes pero sigues. Después de un largo trayecto…

Pasado prestado, pasado vivido

No sucede muy a menudo, pero cuando sucede siento una especie de lástima porque ya no es lo que lo que fue para alguien. Ya no será: el pasado de otro que te es compartido se cuela en tus propias memorias y empieza a extender sus raíces dentro de ti para vivir de tus ilusiones, de esas ilusiones de pasado, de añoranzas sin futuro.

Mi abuela me dio muchas de sus memorias, las plantó muy dentro mío, tanto que al recordarlas me pregunto si no fueron mías. Yo creo que las memorias son de uno cuando vuelven y luego se van a nadar todas juntas y se revuelven y se confunden y cuando las llamas lucen un tanto distintas y las que fueron tu pasado ya no sabes si lo fueron y las que fueron prestadas ya no sabes si en realidad fueron tuyas. Creemos que el pasado nos pertenece pero también nos es dado en préstamo. 
Recuerdo una maleta a la mitad de una calle cercana a una glorieta. El lugar luce desierto. En aquella época había poca gente en la ciudad y podías dejar todo el día tus cosas en la cal…

Hay veces

Hay veces que leo las opiniones de mis amigos y se me atoran en algún lugar entre el corazón y el cerebro. Quisiera venir acá corriendo y hablar de lo ridículo de tal idea, de la ignorancia de tal amigo, de la falta de cuestionamiento propio que les hacen replicar las ideas de otros, de la superficialidad, de la espiritualidad "de a peso". En fin.

Pero nunca vengo y escribo, ni le digo a nadie lo estúpido que está sonando. No sé si porque no le veo el caso, si porque creo que cada quien es libre de decir cuanta estupidez se le ocurra, si porque no quiero ofender, si porque me da miedo de perder la amistad. No sé. 
Hay veces, como hoy, que no sé si peco de crítica o de rígida. Y no digo nada y me muerdo los labios y aprieto los dientes y pienso que si eso escriben mis amigos, no quiero saber lo que dicen los que no lo son. Digo, por algo son mis amigos, compartimos formas de ver el mundo. 
A veces creo que por eso me la paso entre libros y por eso mismo sólo puedo conversar …

Las colonias de la Ciudad de México

Últimamente me ha entrado la nostalgia por la colonia en la que crecí. A veces los olores o los sonidos que ocasionalmente ocurren en donde ahora vivo me llevan allá que parece muy lejos aunque estén en la misma zona de la ciudad.

El ruido de los coches a lo lejos, las voces de los vecinos, los perros que ladran, los pájaros que me acompañan mientras despierto, me hacen sentir "de vuelta en casa". Una especie de seguridad me reconforta y me pongo a mirar el techo, como lo hacía de niña, imaginando que se transforma en el piso.  Supongo que hay cosas que nunca se van de ti, que marcan tus peculiaridades, tus datos curiosos, el sabor que le das al rumbo que tomas. 
En dónde vivo ahora ya no hay parques donde leer o columpiarse, ya no oigo el grupo de salsa practicando por las tardes, ya no hay panadería en la esquina, ya no puedo gritarles a mis abuelitos desde mi ventana. A cambio se ha ido también el miedo a los temblores, los perros que no me dejaban pasar y el miedo a la …

De descanso

Últimamente me he sentido como sí "mi batería" se drenara espontáneamente. A veces ha sucedido en varios días consecutivos al punto de que mi humor cambiara de desinterés a molestia. Supongo que todos tenemos ciclos y la mayor parte del tiempo no nos damos cuenta, quiero decir, pasamos de un ciclo a otro con la mente puesta en otro lado: las tareas pendientes, las vacaciones que quisiéramos tomar, la ropa que nos falta, las relaciones a punto de romperse, los sueños perdidos... en fin, siempre hay algo que falta o que sobra. Parece que ahora me pongo más atención.

Estoy aprovechando que mi energía anda en nivel óptimo, para escribir un poco aún cuando no siento el impulso insostenible que a veces me arroja al teclado.

Si estuviéramos cara a cara, en tiempo real, ya habríamos pasado varios momentos, desde que comencé a escribir este post, mirándonos sin decir nada, habríamos compartido varios silencios incómodos porque uno no puede estar simplemente en silencio y menos con a…

Comida y placer

Cuando digo que me encanta comer, no lo digo como el placer básico de saciar un estómago hambriento, sino el placer de descubrir el mundo entero y conectarse con "algo más" a través de la comida, no a través de los alimentos, de la comida.

La comida puede trasladarme de un estado depresivo al éxtasis. Comer cualquier cosa puede llevarme de estar bien a sentirme de lo más mal. Ojalá esto fuera suficiente para proveerme de la comida-ambrosía, pero no, soy humana y tengo mis grandes limitantes: muchas veces cómo sólo por que es hora o porque no hay nada mejor cerca o porque es más barato; luego sufro las consecuencias que a veces duran más de un día.

El cuerpo es la vía que nos posibilita todas las experiencias, mantenerlo en las mejores condiciones nos permite gozar, experimentar, aún más. El mantenimiento del cuerpo se realiza en varias áreas: la escucha, el acicalamiento, el ejercicio, el descanso, y la comida.

El placer a través de la comida va más allá de la ingestión de d…

El principio antagónico

Hay, en el hombre, un principio antagónico que puede comprenderse como dos modalidades: being-mode y doing-mode. Estas dos modalidades constituyentes han sido mencionadas en diversos textos filosóficos, de ciencias cognitivas e incluso literario-mitológicos como el Popol-Vuh.

Ellas, se han privilegiado en una suerte de ley pendular. De hecho, se han llegado a considerar como dos ojos que deben ser usados alternadamente para "ver" al mundo de una u otra manera, pero, ¿es posible la irrupción de una mirada en la otra como posibilidad de una nueva dimensión?

Ser agente o paciente, luz o sombra, análisis o síntesis, reflexión o experimentación... alternadamente provee tanto movimiento como zozobra, angustia. ¿Es la elección de una u otra seguir privilegiando la acción? ¿Por qué no ambas: mirar de una forma sin olvidar la otra?

La siguiente cita la tomé de George Steiner en Después de Babel para usarla como imagen a manera de respuesta tentativa:

«Sólo desafiando la autonomía di…

¿No hay nadie?

Caminas los caminos de siempre y no ves a nadie aún cuando te tropiezas con la gente. Ves sombras y en ninguna de ellas ves la tuya propia, no hay nadie. Sólo hay sombras, obstáculos, pero en ningún caso siquiera un objeto qué observar o sobre el cuál pensar.

Siluetas sin posibilidades, utilería sin uso, sombras sin sol.

Caminas sin darte la posibilidad de viajar mientras lo haces, caminas sin hacer experiencia, caminas sin moverte por dentro, caminas en una banda que no va a ningún lado. El paisaje es un afiche que de tanto verlo ahora lo confundes con un muro. El espacio interno no se ve afectado. ¿Estás a salvo?

Hoy no pasa nada como ayer tampoco pasó. Divides el día con las acciones repetitivas. La hora de despertar, la hora de desayunar, la hora de ir, la hora de estar, la hora de comer, la hora de regresar, la hora de no-ver, la hora de dormir. La hora de no estar cubre todo el día y el dolor es cada vez menor. Quizá mañana dejes de sentir por completo.

No quieres sorpresas, no…

Leyendo una novela

Hoy iré, por primera vez, a la presentación de un libro en el que aparece un breve relato mío. Para festejar he decidido llevar a cabo mi ritual de "siéntete bien" que incluye baño ambientado con música, perfume (que como la música siempre depende de lo que en el momento estoy sintiendo) y una visita a la cafetería donde me llaman por mi nombre y dónde el café me sabe a auténtica gloria.

Me duele un poco la cabeza, lo más probable es que mi comida haya sido muy poca para lo que corrí. Mi latte lo solucionará en un momento. Mientras, disfruto estar desparramada en el sillón y le pongo atención a la música con la que ambientan el lugar, estoy casi segura que es Gotan Project.

He traído conmigo una novela que me recomendó mi asesora de tesis para iniciarme en Kierkegaard (creo que la vida ya me ha iniciado en el existencialismo desde hace un rato). Es bonito esto de leer, la filosofía, el café y la tecnología que me permite escribir cuando salta el momento. Escribo por impul…

Emanaciones

Tengo ganas de llorar. No es que necesite llorar, simplemente tengo ganas de llorar como forma de expresión. Quiero mostrarle al mundo lo que pasa dentro mío. Otra manera sería tocar el violín de manera rápida y entrecortada con ritmo creciente y profundo... pero no sé tocar el violín.

Podría cantar hasta sacarte lo que nunca has visto de ti, pero no sé cantar.

Tengo ganas de llorarme, de vertirme lágrima a lágrima, de torrente en torrente, y limpiar el mundo.

Quiero saber qué se siente saber lo que se quiere y no tener dudas. Quiero mostrar esto que traigo dentro para poder verlo, después, como espectadora de un concierto filarmónico-metalero.

Quiero ver afuera de mí, mis silencios y mis notas en fortissimo. Quiero que aparezca frente a mi conciencia el centro duro de Lo Incondicional. Quiero convertirme en un destello multicolor y luego volver a constituirme para presenciar la estela que dejé.

Tengo ganas de volar con los pies puestos en la tierra.

Quiero manifestarme.

El rock filtrándose en mi vida

Hay veces que no puedo dormir; hay veces que la angustia me toma abierta, vulnerable y los pensamientos caóticos buscan el orden en la formulación de cualquier problema, cualquiera menos la angustia abierta sin justificación alguna.

Esta vez no me dejé llevar hacia la aventura, infortunada siempre, de torturarme entre recuerdos manipulados y planeaciones sin sustento. Esta vez me di a la tarea de indagar sobre cualquier pendiente musical que viniera a mi cabeza. Apareció ante mí una pregunta que tenía olvidada desde hace más de veinte años: ¿quién fue aquel cantante de rock que en el cierre de un tributo dejó sorprendido (me parecía recordar) a Jon Bon Jovi en una especie de mano a mano no planeada? Con semejante pregunta inicié mi navegación nocturna entre grupos de rock y cantantes rubios con voz potente vigentes en los ochentas.

Mientras daba con la respuesta, me reencontré con Black Sabbath, Metallica, Guns N' Roses, Bon Jovi, Scorpions, Skid Row, Europe y con una parte de mí…

Volando sobre un pez

Por Flor Coss

En el país donde todos los sueños se cumplen, viven unos pecesitos de aura rosa y verde limón que dan la hora, pero nunca de las 12:01 am a las 12:59 pues se dice que es el tiempo que le toma a la Suprema Consciencia engranar los sueños de todos los habitantes. Durante esos minutos todos duermen, excepto los pecesitos que salen a volar entre las nubes.

A veces, la Suprema Consciencia permite que alguno de los habitantes sueñe que vuela montado sobre uno de estos maravillosos peces, es su manera de decirle que su petición ha sido escuchada y que, aunque tomará un poco de tiempo, su sueño se hará realidad.

Cuando sueñes cosas imposibles no pienses ni por un momento que ello significa que tus anhelos son fantasías, es que te has colado al país donde todos los sueños se cumplen y te han dicho que has sido escuchado.